20080429

Entrada para la que Armandís de Mina no tiene nombre (todavía


Este texto de ficción lo acabo de escribir escasos minutos ha. No tiene título, pero se aceptan sugerencias:

“Sé que no soy perfecto. Estoy consciente de ello. Por ejemplo, nunca uso cinturón negro con zapato negro, sino café. Sin embargo, éste es un error menor y estoy al tanto de ello. A estos “errores recurro para no sentirme superior, el hacerlo me alejaría de lo perfecto.

Hay, no obstante, otros errores, manías y demás, que con el tiempo he notado y que me han llegado a preocupar. Uno de ellos es el inefable uso de la palabra inefable, a pesar de que desconozco su significado, pienso que de buscarlo en el diccionario, la palabra perdería su encanto, yo caería en mi error y jamás la volvería a usar (porque así soy, y es una lástima, en verdad es una palabra preciosa. Digo, por ejemplo, “qué inefable mañana, y mi rostro se ilumina con el primer rayo del sol, como si fuera el primer amanecer de la humanidad. A mis amigos en la oficina, bueno, compañeros de trabajo, exclamo: “qué café tan inefable, y me solazo de la falta de respuesta, ellos, sin duda, no saben de qué hablo, mi intelecto me pone en un escalón por encima de ellos, un escalón, por demás, inefable.

Otro de mis hábitos, acaso más molesto, incluso para mí, es mi inefable costumbre de olvidar cerrar las comillas y los paréntesis, me ocurre que releo mis relatos de ficción y a veces me confundo, pues no se en qué momento termina la cita o en todo caso, a qué se deben las comillas o paréntesis.

A veces me pasa que mi interminable monólogo interior irrumpe en el exterior y digo cosas sin sentido aparente para mis interlocutores, lo cual puede resultar bueno o malo para mí, dependiendo de lo dicho y de la ocasión. Decir “calcetines azules durante el almuerzo (como en la oficina, a lo mucho, me vale el adjetivo de excéntrico, raro, o iconoclasta. Decir “pedo, pipí, popó, moco, caca, durante una importante junta (oh sí, las tengo a cada rato, me vale, además de un regaño y la cara de extrañamiento de mis superiores, el inefable adjetivo de “maniaco. Esto lo atribuyo a la rapidez con que trabaja mi mente, por lo que no es del todo malo.

Me preocupan más, por decir algo, la súbita urgencia de rasurar mis cejas (nunca lo he hecho, pero he sentido la necesidad. La extraña insistencia con que algunas ideas malsanas se fijan en mis mientes e, inefables, no puedo extraerlas. Verbigracia, las ganas de patear niños pequeños en la cabeza, pero sólo en jueves, o usar calzones apretados cuando salgo por las noches, para tener un pretexto y regresar temprano a casa.

El otro día, desprovisto de vello genital, me expuse en un balneario, el cual se halla a no menos de seis horas de viaje en carretera. La sorpresa de los padres fue mayúscula, y la mía, también. Fue un acto reflejo y aún no sé a razón de qué lo hice.

La otra noche le di un manotazo en la nuca a la mujer con la que salía, a mi favor diré que en el momento pensé que sería una buena forma de probar si estaba interesada en mí: si a pesar del golpe, seguía conmigo, lo estaba; si después del golpe se iba (que fue lo que hizo, entonces no valía la pena seguir saliendo con ella. No sé cómo se me ocurrió, pero es un razonamiento perfectamente lógico e inefable.

En ocasiones me da por contar, por ejemplo, los vellos de mi brazo. Si lo logro, algo bueno ocurrirá con la humanidad, y si no, pues tragedias. A pesar de mi empeño, no he conseguido éxito en esta, la más difícil e inefable de mis empresas, al día siguiente observo, con pesar, las noticias.

Soy amigo de los placeres simples, mis días están llenos de pequeñas dichas y esto equilibra los sinsabores, en las mañanas, por decir algo, me gusta oír mi propia voz, ronca por la falta de uso, exclamar cosas como “qué inefable mañana, y mi rostro se ilumina con el primer rayo del sol, como si fuera el primer amanecer de la humanidad. Esto lo hago, además, porque el sonido de mi voz me indica que amanecí vivo. Morir de noche y que nadie oiga (o ni siquiera poder pronunciar mis últimas palabras, me aterra hasta el llanto.

Algo de lo que no me había percatado, hasta que alguien me forzó a ello, es que repito frases e ideas como si no las hubiera dicho o formulado ya, en la oficina, dicen, siempre cuento los mismos chistes y anécdotas. Esto de los chistes lo hago, no porque me agrade, sino para mezclarme y no llamar demasiado la atención. Por lo que estas “repeticiones, si es que las hay, en realidad me tienen sin cuidado.

El catastrofismo es una de mis tendencias, los pensamientos funestos son el pan de mis días, sé que puedo morir en cualquier momento, un edificio que se colapsa desde sus basamentos, un cliente inconforme, una maceta mal puesta en un balcón, una jauría de perros rabiosos, un motociclista que use las banquetas en vez de la calle, un súbito entumecimiento del cerebro, un tiroteo, todo lo anterior, en un repaso rápido, es una pequeña muestra de muertes inesperadas que me acechan en cada esquina.

En ocasiones, mi interminable monólogo interno se hace externo y digo cosas sin sentido para mis interlocutores, lo cual puede ser bueno o malo, según lo dicho y de la ocasión. Decir “de Cocula es el mariachi durante la comida (almuerzo en la oficina, me vale el adjetivo de excéntrico o chistoso. Si en cambio digo “que se mueran todos menos yo durante una junta importantísima (oh sí, siempre estoy en una, me vale apenas, un jalón de orejas, aunque a mis espaldas murmuran “loco. Esto lo atribuyo a la rapidez con que trabaja mi mente, por lo que no puede ser tan malo.

A veces me figuro que estamos en un libro, que las situaciones son ficticias y que mis acciones pueden repercutir inefablemente en la trama principal, pero me preocupa que mi historia no es la principal (siempre me ha caracterizado la humildad. Cuando este sentimiento me abruma y la creciente angustia de la no titularidad me sofoca, incurro de manera consciente en actos que únicamente podrían calificarse de “raros. “Esto me es lícito, pienso, pues es la única forma de acabar con esa inercia de la atmósfera libresca en que me sumerjo a veces. Sin embargo, procuro que nadie me vea. Los actos raros consisten en caminar como pato, hacer pedorretas con la boca, acariciar lascivamente alguna de mis partes pudendas, y cosas por el estilo. Esto siempre funciona, y cómo no habría de hacerlo, se imaginan que, por decir algo, en la Biblia (nunca la he leído, se dijera “entonces Abimelec reprendió a Josafán, y Josafán caminó como pato, mientras hacía pedorretas con la boca, eso sin duda sería una ruptura en el relato.

También dejo las cosas incompletas, inefablemente, como aquella vez en que una amiga me dijo

20080124

Donde el caballero se atreve a rimar como lo hiciera Espinel, con los resultados que se verán *UPDATE*


Sí señores, señoritas, mi osadía ha sido tanta que incluso he incurrido en la rima, múltiples veces, con resultados no tan buenos, sólo digamos que no todos los poemas rimados que he escrito son sujetos viables de publicación. Uno que otro soneto podría decirse que no me causan una pena absoluta, tal vez algún día se los enseñe a alguien. De lo que me siento medianamente orgulloso, hablando de rima, es de mis décimas; éstas, cuando menos no me avergüenzan.

La décima espinela toma su nombre del poeta y vihuelista español, Vicente Espinel, y se ha cultivado con especial esmero en el son jarocho; sé zapatear, pero estoy fuera de práctica y no viene al caso.

La décima, como su nombre indica, se compone de diez versos de ocho sílabas y con estructura de rima abbaaccddc. Esto es, que el primer verso rima con el cuarto y el quinto, el segundo con el tercero, el sexto con el séptimo y el décimo, y el octavo con el noveno.

Ahora, para mis dos lectores y mis dos lectoras, unas cuantas de mis décimas, creo que no tienen nombre, y tampoco hallo la fecha, en todo caso son anteriores al año 2000.

Me es difícil quererte
en esta cruel agonía
me consumo día a día
por el mal de no tenerte
de todos los días verte
y no poderte besar.
Cuando siento tu mirar
en mis ojos siento que
me muero y yo ya no sé
cómo dejarte de amar.

Puesto que no te he hecho daño
no pido que me perdones,
y también, si no te opones
te querré todo este año
no te vas y ya te extraño
se va a ir contigo mi vida
pues mi sangre confundida
con tu risa, con tu eco
dejará en mi vida un hueco
por tu eminente partida.

Quisiera saber yo cuándo
voy a dejar de adorarte
y tan sólo a recordarte
cual sueño sutil y blando;
a dejar de estar soñando
el delirio de tenerte,
de querer pertenecerte
y no sentirme rechazado,
como objeto abandonado
o como un niño a su suerte.

No sé por qué permitiste
que anidara la esperanza
si mi pasión no te alcanza
si mi amor se te resiste
sin quererlo me perdiste
en un mundo de locura
pues si el deseo perdura
en mis sueños delirantes
serán eternos instantes
los que dure mi tortura.


UPDATE:

A petición de don polo, incluyo bonito y creativo collage de don armandís de mina aprendiendo a bailar son jarocho.

Chin chin el que se ría

20080116

En que el autor recomienda dos posts


Pues ahí tienen, para quien se acuerde, que hice un post dedicado a Royal Majesty Queque porque le entré a un intercambio navideño de posts, organizado por Gabriel, de No estoy borracho. Lo que no había referido es que a mí también me dedicaron un post que la verdad sea dicha, me gustó, Ángela supo darme por mi lado con un poema de Bukowski, si les interesa pinchad acá.

La otra recomendación que reza el título es sobre la primera incursión de Armandís Oscuro a la política, chequen acá.

Ésta debe ser la entrada más corta que he hecho.

20080108

De haikus el primero del año y un poco inconexo pero ni modo


Aunque la estructura del haiku o haikai es de diecisiete sílabas en tres versos de cinco-siete-cinco sílabas, lo siento tan mío, que sólo respeto la cantidad total de sílabas y versos y combino los versos en siete-cinco-cinco, seis-cinco-seis, etc.

El año empieza y este es el primer post, después de un ratote sin escribir. No se preocupen, este año no me propuse nada, así que no prometeré escribir más seguido ni más bonito ni menos de mí ni clavarme tanto. De hecho no prometeré nada, seguiré como hasta ahora, y si hay algún cambio para bien, pues bienvenido.


Este fueMi primer acercamiento con el haiku tal vez fue con Tablada, no lo recuerdo bien. Mi primer acercamiento serio al haiku fue cuando leí la traducción de Octavio Paz y Eikichi Hayashiya de Sendas de Oku, del llamado maestro del haiku, Matsuo Bashô (para descargarlo vía Paseos.net. Taller de iniciación al haiku, pinchad aquí).

Ahora sigue un recuento de los haikus que significaron algo en 2007, de varios autores, y algunos míos. Todos los haikus que no son míos fueron tomados de El rincón del haiku, página que se halla entre mis links desde hace ya varios meses.

De Matsuo Bashô:

Un viejo estanque
se zambulle una rana
ruido de agua.

Canta el cuclillo:
un bosque de bambú
filtra la luna.

De Yamaguchi Seishi:

Luz de luna,
congelada en el aire,
donde se queda.

De Yosa Buson:

En la flor blanca
del ciruelo amanece
suavemente.

Mondos los sauces,
secas las aguas claras,
acá y allá piedras.


(el mismo, pero en japonés, para que lo lean en voz alta:

yanagi chiri
shimizu kare-ishi
tokorodokoro
).

Ahora van los míos:

la vaca pasta
tiene cuatro patas:
una en cada esquina.

camino rojo
no lo recorro yo
sino mi memoria.

estremecen la tarde
cual rayos negros
las golondrinas.

No puedo recordar
lo que piensan los niños
cuando callan.


Lo mejor de los haikus es que caben dos en cada SMS.
Feliz año a mis tres lectores.

20071215

Que se dedica a Royal Majesty Queque por motivos navideños


Inevitablemente cuando llego a un blog que no conocía busco algún asidero, algo que justifique mi presencia ahí y que me diga que hago bien si sigo leyendo o bien, por el contrario, que hago bien marchándome sin dejar sombra de mi presencia.

Indudablemente leo más blogs de los que tengo en mi blogroll, y a veces comento más de lo que escribo en mi propio blog, así, también podría decir que leo más de lo que comento.

Y es que busco, más que amigos, el placer de la lectura a solas, pues la lectura es, como dice un buen amigo, un acto eminentemente solitario. Tampoco crean que no me interesa socializar, he llevado buenas relaciones con algunos blogueros, incluso puedo decir que gracias a mi blog y al suyo, tengo una buena amiga a la que le puedo confiar lo que sea.

Por eso cuando leí la convocatoria del sobrio Gabo pensé que era una buena oportunidad para dejar salir al animal amigoso que vive en mí, y darle un descansillo al misántropo, sobre todo ahora que se acerca la navidad.

Ahora debo explicarte mi retraso, que se debe, en gran parte, a mi trabajo. Últimamente ha habido mucho que hacer en la oficina, salgo a las 1800 cansado, con la vista cansada, con ganas de leer y no, pensando en la mujer que habita mis posts desde septiembre y mi diario ir y venir desde mayo, la PC en mi casa siempre está ocupada por mi hermana la nazi que, si me preguntan, tiene más amigos en el
Hi5 de lo que es sano, del Messenger no diré nada.

Y bueno, desde el lunes 10 de diciembre a eso de las 12:25 supe que tenía que dedicarte un post, a-ver-va-mos-a-ver-quién-me-to-có. No pude leer mucho, pero vi que habías visto The Darjeeling Limited, y lo más importante, que te había gustado, “esto pinta bien”, pensé. Yo no la he visto pero muero de ganas, en mi otro blog tengo un cacharro de html de la película, hasta abajo abajísimo. Amo The life aquatic with Steve Zissou, tengo el soundtrack y lo traigo en mi iPod y toda la cosa, definitivamente está en mi top cinco y lloro cada vez que Steve dice “I wonder if it remembers me”.

The royal Tenenbaums me gustó mucho, pero sólo la he visto una vez y no la he podido conseguir, y no he visto nada más de Wes Anderson, pero es de mis directores favoritos, si sólo fuera por The life aquatic lo seguiría siendo.

Lo más sencillo hubiera sido escribir un post de lo más “normal” y decir que te lo dedicaba, desgraciadamente tengo cierto complejo que me compele a hacer las cosas “lo mejor que se puedan”. En consecuencia, debía leer algo sobre tu blog, sólo hasta hoy pude, en parte por el trabajo, en parte por la desidia, así que sé que me sabrás perdonar.

Al parecer te llamas Elsa, a veces Regina, a veces Royal Majesty Queque, y estudias filosofía, great, no es lo mío (diablos, ¡qué es lo mío!) pero sí la literatura, y bueno, sabemos que van de la mano, pero nunca he leído a Spinoza, a Ortega y Gasset, a Kant o a Wittgenstein, es decir, me gusta la filosofía cuando algún autor (digamos, por ejemplo Pessoa) me la disfraza de literatura o hace una mezcla de las dos bastante digerible, sin embargo leer sobre tu escuela, tus tareas, preocupaciones, tus mestros y tus compañeros me remontó, ¡oh nostalgia!, a mis días en la facultad de humanidades en la UV (estudié letras).

Noté, además, que te gustan Goran Bregovic y Kusturica (en mi iPod, también, Underground, Tiempo de Gitanos, La vida es un milagro, Arizona dream), y que tienes una canción del soundtrack de Broken Flowers, ¡woohoo!, ¡arriba Jarmusch!

Me gustó cómo escribes, pero creo que me gustó más Estequiometria que Balacera en las neuronas, me gustó tu sinceridad y tu autocrítica, me gustó cómo refieres tus lecturas.

Te transcribo y dedico, además, un fragmento de La educación del estoico, atribuida al Barón de Teive (Pessoa), y algunos otros escogidos al azar, del Libro del desasosiego, de Bernardo Soares (Pessoa, otra vez), espero que te gusten, son lo más filosófico que pude hallar entre mis novelas y volúmenes de poesía y cuentos, no quiero decir nada con ellos, sólo que los saborees:

La dignidad de la inteligencia está en reconocer que es limitada y que el universo existe fuera de ella. Reconocer, con disgusto o no, que las leyes naturales no se someten a nuestros deseos, que el mundo existe independientemente de nuestra voluntad, que el hecho de estar tristes nada demuestra sobre el estado moral de los astros, ni siquiera de la gente que pasa por delante de nuestras ventanas: en eso está el verdadero uso de la razón y la dignidad racional del alma.
Barón de Teive

15.
Conquisté, palmo a palmo, el terreno interior que nació mío. Reclamé, espacio a pequeño espacio, el pantano en que me quedé nulo. Parí mi ser infinito, pero me extraje con gran esfuerzo de mí mismo.

34.
A veces pienso que nunca saldré de la Rua dos Douradores. Y eso así, escrito, me parece una eternidad.

No el placer, no la gloria, no el poder; la libertad, sólo la libertad.

Pasar de los fantasmas de la fe a los espectros de la razón no es más que ser trasladado de celda. El arte, si nos libera de los abstractos ídolos de costumbre, también nos libera de las ideas generosas y de las preocupaciones sociales –ídolos también.

Encontrar la personalidad en el perderla –la misma fe abona ese sentido del destino.

89.
La única actitud digna de un hombre superior es persistir tenazmente en una actividad que se reconoce inútil, el hábito de una disciplina que se sabe estéril, o el uso fijo de normas de pensamiento filosófico y metafísico cuya importancia se siente como nula.

118.
¿Qué me importa que nadie lea lo que escribo? Lo escribo para distraerme de vivir, y lo publico porque el juego incluye esa regla. Si mañana se perdiesen todos mis escritos, sentiría pena, pero creo sinceramente que no sería una pena violenta y loca como cabría suponer, puesto que en todo eso iba toda mi vida. No es diferente, pues, de la madre que, muerto el hijo, meses después sigue ahí y es la misma. La misma tierra que sirve para los muertos serviría, menos maternalmente, para esos papeles. No todo importa, y creo de verdad que hubo quien vio la vida sin gran paciencia para con ese niño despierto y con un gran deseo del sosiego de cuando ella, por fin, se haya retirado a descansar.

246.
Considerar todo cuanto nos sucede como accidentes o episodios de una novela, a la que asistimos no con la atención sino con la vida. Sólo con esa actitud podremos vencer la malicia de los días y los caprichos de los acontecimientos.

430.
Después de ver con qué lucidez y coherencia lógica justifican ciertos locos, ante sí mismos y ante los demás, sus ideas delirantes, he perdido para siempre la firme certeza de mi la lucidez de mi lucidez.

Bernardo Soares


A partir de hoy te visitaré de vez en cuando, un día, si tú decides seguirme visitando, hallarás un link a tu(s) blog(s), creo sinceramente que podríamos ser buenos amigos en la vida real, me llamo Armando, a veces Armandís de Mina, a veces Armandís Oscuro, mucho gusto y feliz navidad (Gracias Gabriel).

20071126

Donde se discute la naturaleza malvada de don Armandís Oscuro


Pues bien, he aquí que revisando mis pendientes he hallado uno que tiene que ver con la mismísima naturaleza de este blog. Me refiero a la parte de "los extremos" y al Ariel-Calibán del URL.

Y sí, es una referencia literaria --no surprise there-- a Shakespeare (frunce el ceño, Neto). En La tempestad hay dos personajes, Ariel, una especie de genio que cumple los deseos de Próspero (y que Peeter Greenaway caracteriza como un niño en Los libros de Próspero, película basada en La tempestad) y Calibán, una especie de bestia, hijo de bruja, de quien se ha sugerido que su nombre es un acrónimo de caníbal.

Según
Jan Kott, y si mi memoria no me falla, Ariel representa el "lado bueno" del hombre, la conciencia que hace a Próspero desistir de su venganza, mientras que Calibán es el "lado malo" del hombre, es el lado instintivo y sin moral que se ocupa de las necesidades, es la venganza. Tal vez esté poniendo palabras de más en la boca de Jan Kott, es que hice un trabajo sobre ello y no recuerdo qué tanto es de Kott y qué tanto es interpretación mía, en fin, a ver si busco el ensayo y aclaro esto más tarde.

Ahora bien, esta relación de los dos polos humanos siempre me ha llamado la atención, lo mismo que el tema del doble (incluso haré mi tesis sobre ello), los döppelganger, los dobles malvados, los desdoblamientos a lo Borges. El tema del dobe siempre ha estado arraigado en el imaginario colectivo. Dios hizo al hombre a su semejanza; en el Poema de Gilgamesh, Enkidu es hecho a semajanza de Gilgamesh, posee todas sus cualidades y es el único que puede frenar sus excesos, a su muerte Gilgamesh cobra conciencia de la muerte propia; la mitología está llena de seres mitad dioses mitad humanos (todos los mesías y el propio Gilgamesh), o mitad animal mitad hombre; la mitología mexica está basada en dualidades; en fin, da para mucho, pero ése no es el tema de este post, sino un mero vehículo para hablar de don Armandís Oscuro.

Cuando empecé este blog, haca ya más de un año, la idea era compartir mis lecturas, pero además, evitar otros temas espinosos, como política y religión, en la medida de lo posible. Por eso este blog es "políticamente correcto". Ha sido difícil no hablar de política cuando hablo o pienso casi diario en política, y de religión ni decir. Lo mismo cuando quería compartir música o videos que me ugstan, o simples tonteras como tests y otras curiosidades. El ñoño terco en mí quería, exigía, que el blog permaneciera "puro" y que sólo se hablara de literatura. Con el tiempo cambié un poco e incluí algo de creación, finalmente también es literatura, buena o mala, ustedes han juzgado.

Un poco como en mi vida, en la que siempre he tratado de hacer lo correcto, este blog se ha abstenido de muchas cosas. Don Armandís Oscuro, quien no sé si es un clon o un gemelo malvado, me ha servido para hacer posts que el ñoño en mí no ha permitido. Su blog existe hace ya un rato y existe un link acá desde hace el mismo tiempo, sin embargo no lo había presentado apropiadamente. Una disculpa, don Armandís Oscuro, pero usted no ha hecho lo propio.

Por eso este blog es "un extremo de lo humano" y por eso mismo el blog de don Armandís Oscuro es "el otro extremo". Por eso el URL es Ariel-Calibán y el de él es Calibán-Ariel.

Por ejemplo no ha hecho el post correspondiente al premio al blog solidario que le di, nomás de cuatito. Sé que ha querido postear algo sobre su adhesión a una buena causa como el teletón, pero sigue pendiente. Sé que quiso escribir algo sobre la película Fraude: México 2006, pero nada.

Bueno, hoy, cosa rara, hizo un post bastante decente sobre Fernando del Paso que les recomiendo.
Éste es su blog, conózcanlo, y luego me dicen.


El mentado Armandís Oscuro

20071112

Celebremos a los libros, celebremos a sor Juana



El 12 de noviembre de 1651, o 1648, dependiendo de la fuente, nació sor Juana Inés de la Cruz, (Juana Inés Ramírez Santillana o Juana Inés de Asbaje) en Nepantla, Estado de México. Aprendió a leer a los 3 años, enseñada por su abuelo Pedro Ramírez.
Cuando supo que sólo los hombres tenían derecho y acceso a las universidades pidió que se le disfrazara de hombre. Aprendió náhuatl por iniciativa propia, a los 8 años escribió una loa para la fiesta de Corpus. Aprendió latín en 20 lecciones. Se cortaba e cabello porque decía que no era justo que "estuviese vestida de cabellos una cabeza que estaba tan desnuda de noticias".

Su hambre de conocimiento la llevó a leer todo cuanto "había que leer" en la época. A los 13 años fue invitada a servir como dama de la corte por los virreyes de Mancera, donde fue nombrada "niña prodigio de la corte". Una vez fue enfrentada a los cuarenta eruditos más destacados de la época (humanistas, filósofos, teólogos, matemáticos, historiadores y poetas), el marqués de Mancera atestiguó que no podía creer lo que vio, y que ella "se defendía como lo haría un galeón de esquifes" (o algo así).

Podría seguir lanzando datos así, indiscriminadamente y sin estricta cronología, poner una lista de sus obras o de los temas recurrentes en su obra. Podría hablar de sor Filotea de la Cruz (el obispo de Puebla, Manuel Fernández de Santa Cruz), y de la carta a ésta o de la controversia con el padre Antonio Vieira, o de cómo sor Juana Inés se refería a su protectora como "divina Lisi", de cómo fue acusada de soberbia y obligada a deshacerse de sus pertencias (libros y libros), de cómo cuidaba a los enfermos de la epidemia y su posterior contagio y muerte.

Podría decir muchas cosas, hace nueve años, creo, di una conferencia sobre su vida en el centro de convenciones de Minatitlán, pero muchos de los datos y fechas se revuelven en mi memoria, cuando no han sido ya del todo borrados por el tiempo. Sin embargo no creo poder transmitir el gusto por leerla. Este blog siempre ha rendido homenaje a sor Juana, desde el principio: en sus últimos documentos, a su rúbrica añadía la leyenda "Yo, la peor de todas", la cual he usado para firmar cada entrada.

Para conmemorar a sor Juana, en México cada 12 de noviembre se celebra el día del libro.
Celebremos pues, a sor Juana. Feliz día del libro.