Regreso
¿Ya llegaste?
¿encontraste los peces vivos?
¿y la cama tendida?
los zapatos bajo ella,
(sin polvo o con él)
todos los aparatos desconectados
(mi fantasma vagando,
flotando entre
la sala y la cocina).
¿Abriste ya la puerta?
¿te topaste con las plantas...
no obstante verdes?
y cucarachas muertas,
y hormigas regadas
en el piso de la sala
(en este estado
no puedo barrer).
¿Todavía prenden los focos?
¿las puertas rechinan?
Las llaves del gas
están cerradas.
Notarás que no hay
trastes sucios,
y que los ceniceros
están limpios,
que hay café en el bote
(espero todavía fresco).
¿Qué día es hoy
que regresas?
Todas mis libretas
están en orden
y mis poemas también
(cronológicamente)
los espejos cubiertos
(no me gusta verme así).
Si vas al baño
las cortinas limpias
te darán la bienvenida
con los jabones nuevos
y la tapa abajo
y el tubo de pasta
bien tapado
y mi rastrillo sin vellos
y la jerga extendida
y todo como te gusta.
Tu ropa doblada
junto a la mía ídem
en nuestra cajonera.
El clóset cerrado,
de caoba y cristal
que mandé a hacer
para que combinara
con tus ojos.
Si sales al patio
notarás que no hay
bolsas de basura
(las tiré antes de irme)
y en la rama grande
del fresno,
no te espantes
al verme colgado
mi cuello roto,
mi cabeza colgando,
los pies colgando,
las manos colgando,
la lengua colgando,
mi pene colgando;
¡Que bueno que regresaste,
y encontraste todo como querías!
Julio, 2002; Xalapa



Está cabrón que alguien no se asuste ante semejantes colgajos, pero me encantó el final del poema y todo lo que lo precede. Ya voy conociendo tu estilo, caballero, y me agrada.
Que pase un buen fin.