20070528

En el que el autor comparte Muletas


Había dudado si compartir este poema, pues es de los más íntimos que tengo, pero he entendido que no hacerlo sería una hipocresía: si me iba a resultar tan difícil compartirlo, no debí escribirlo. Finalmente de eso se trata la escritura. Además ya salió en el periódico

Está dedicado a mi abuelo, que fue la primer pérdida sensible que sufrí. Muletas alude a la enfermedad que se lo llevó poco a poco, la diabetes. Primero le amputaron algunos dedos de los pies, por la gangrena, después un pie, el otro, una pierna, la otra. También es un canto a mi niñez, que no fue tan mala despúes de todo. La foto se las debo, aviesos lectores, pues acá en el trabajo no tengo de mi abuelo. (Actualización: va la foto)


Muletas

¿Qué fue de las tardes?
las dormidas-estáticas
que pensamos, no se irían.
¿Qué fue del juguete?,
¿del correr rabioso?
¿la piedra, el palo
y la naranja verde
atravesada por una espina?,
¿el olor del azahar
sucio entre lodo y pasto?

¿Qué fue de la mecedora
en el pasillo soleado?,
¿los baños con manguera
y el agua fresca
en los pies desnudos?
¿Qué pasó con las muletas
de mi abuelo?
¿Qué fue de los teteretes
y los chinchirrines,
qué de las campamochas
de grandes ojos vigilantes?

¿Qué fue de las largas
navidades familiares?,
el árbol sepultado
entre adornos y regalos.
La mesa puesta;
¿y las muletas de mi abuelo?
¿Qué fue de su barba rasposa
y de su cabello
peinado con olorosa brillantina?

¿Qué pasó con sus
camisas blancas,
y sus ojos tras los lentes
y su olor a talco?
¿Por qué no puedo
recordar a lo que olían
sus pañuelos?

¿Qué pasó con la mesa baja
en que me subía para abrazarlo?
¿Qué fue de la guayas,
las guanábanas?
¿Qué fue de sus hombros
marchitos, pero fuertes?
¿Qué de sus manos
grandes y pecosas
y rudas, pero frágiles?

¿Qué fue de mis brazos
anudados en su cuello?
¿Qué fue de las noches frías
con chocolate y pan?
¿Qué fue de la silla
de mi abuelo?
¿Qué fue de mí y de él?
¿Es que mi niñez
se incineró en Veracruz?
¿Qué fue de sus cenizas
en Roca Partida?
¿Y las manzanas en la playa?
¿Por qué nada de esto
me pertenece ya?
¿Y por qué el niño
me parece tan lejano
como las muletas de mi abuelo?

20070525

Donde el autor comparte con sus tres lectores un poema que llena de gusto y regocijo


¿Lo haré? ¿Incluiré autores que me gustan? Sí, este poema de Orlando Guillén (Acayucan, Ver., 1945) es particularmente bueno. Es un poeta poco conocido, abogado de profesión, pueden ver más de él acá. Allí hay una crítica contra Libertad bajo palabra, del intocable Octavio Paz, que para Guillén, no lo era tanto. Incluso rodaron algunas cabezas (metafóricas, no literales como las de ahora) cuando dicha crítica se publicó. Sin más, los dejo en buena compañía:





¿Qué noche hay en tu voz hermano verso hermana roca nieto

estrella riñón sol lago camisa hermana mía?

¿Qué gallo pluma mi canción?

¿Qué significa todo esto Jaime Labastida?

¿Gallo mi qué canción mi pluma?

Pluma mi gallo

su asco su asterisco mi boca

la galaxia girante en mi boca

Ah mi bisabuelo bis

ave que escancio

Este verso es para Rabelais

Orino al horizonte

Mi mano zopilote qué negros versos gira

Yo sé cosas del mundo que me callo

Algunos –Jota por ejemplo-

me piden versos testimoniantes

popúlicos

marxiales

profilátigos

Me piden compromiso hasta en el semen

-si hago hijos

que sean guerrilleen

(guerribles

combatientes)-

Otros

-Jota Be acaso-

exodoncian

abscesos en mis postizos dientes literarios

me insultan por no comer cavafis

tse tse éliot

o paundean en mi queso

como ratas amargas

¿Has leído a Nazim Hikmet?

¿Era Shakespeare homosexual?

O solo Dante de su beátrifico infierno

¿Sudaba pus Rimbaud

Amaru literaturizaba a sus amadas

comía caca ámese de Sade

sólo opio queda de Cocteau

de Artaud

sólo cáncer o palabra o zumbante mosco queda?

Yo sé cosas del mundo que me callo

porque no tengo pudor o porque están dichas

o porque leo pésimas traducciones de Billón y sin entonces lloro

Cuando Erasmo todo esto

me da tanto que pesar

que no me cabe en los platillos

¿me acusan porque así yo me aplatano

porque rectamente me atrinchero en este verso

porque hago gárgara con el agua de niágara

porque me asombro me atopo y me asorjuano?

Pues bien

hago todo esto

-esto se escribe con acento señores?-

y hago más mucho más cabrones literatosos

Hago cebos

para los peces del versario

Hago cardúmenes para mis cebos

Hago viceversas viceversos al cangrejo heroico

Ah y cuando homero tantas cosas

todavía tengo tiempo de reírme

sobre las declaraciones de Mr Nixon

sobre las elecciones en EU y sobre Mr McGovern

Además

:

me río tanto de mí

que hago del cuerpo sobre este verso

También esculco el almanaque

Hago el amor sombríamente con el día lunes

Mi mármol orgasmo

petrifica este versario

La verdad es que tengo tanto miedo

que mudo mi infancia

por tu risa

mis zapatos porque me abraces

mi intolerancia por tu vientre de plazuela y barrio verde

oh verde

verde

verde verde!


Tomado de Versario Pirata. Lecturas mexicanas (77) Consejo Nacional para la Cultura y
las Artes.

20070518

Donde Armandís de Mina habla sobre sus cosas pero no se apena ni incurre en alabos absurdos, lo cual equilibra al texto y es siempre preferible

No siempre me resulta grato hablar de mí, aunque es el tema que más domino. Por eso no abundo en mi perfil (del blog), de manera general diría que soy más bien reservado; a pesar de ello, no hallo problema alguno en compartir lo que escribo. Una vez me vi forzado a escribir sobre mí si quería que mis cuentos se publicaran en una antología, en la cual comparto espacio con queridos amigos.

No recordaba que existiera este texto, hasta que hace pocos días, mientras buscaba mi currículum, lo hallé. Como no lo escribí en primera persona y no pensé en él como un currículum de bastón y levita, me resulta fácil compartirlo con los tres lectores que, quiero pensar, siguen visitando este blog:

Currículo del tal Armandís de Mina

José Armando Preciado Vargas nació el 17 de abril de 1979 por cesárea, este hecho lo marcó indiscutiblemente, pero marcó más a su madre. No sabía hablar, aprendió hasta los tres años. Su abuela relata que sí sabía, sólo que no quería. Su abuelo lo sentaba en el borde de la mesa y le introducía sus llaves en la boca mientras conjuraba “destraba tu lengua”. Armando argumenta que quería hablar hasta que dominara correctamente la lengua, así que esperó hasta el día que un caudal brotó de su boca; como sea, esto no es comprobable.

No sabía leer ni escribir, pero aprendió en más o menos una semana a la edad de cuatro años, desde entonces no ha dejado de leer todo lo que en su camino se cruza, aunque esto a veces ha resultado contraproducente, según comenta.

Del kindergarten pocos recuerdos conserva, al menos eso dice. De la primaria cuenta que transcurrió sin sobresaltos y novedades. En la secundaria conoció a algunos de sus mejores amigos y adquirió el gusto por la literatura, también empezó en esto de la escribida. En el bachillerato supo –después de abandonar farmacéutica industrial– que la literatura era lo suyo.

Se incorporó al Café Literario en medio de abucheos y chiflidos, luego se encariñaron con él y viceversa, incluso fue coordinador.

Durante este periodo publicó en los suplementos Ómnibu
s del diario La Opinión y Tribuna de papel del diario El Liberal del Sur. También tuvo un taller de literatura en la misma escuela donde estudió primaria y secundaria, a saber: Escuela Maestro Justo Sierra. Es egresado de la licenciatura de Lengua y Literatura Hispánicas de la Universidad Veracruzana, en Xalapa, desde donde colaboró con el suplemento Lettera de Sotavento Diario.

Actualmente es corrector de estilo (a él le gusta decir "correptor destilo", después celebra su ocurrencia con una risa tonta) en la Secretaría de Educación de Veracruz. Ha participado en mesas redondas, conferencias yDon Armandís, en su primer conferencia/casorio recitales en diversos espacios y ha incursionado en los géneros de cuento, poesía y ensayo, ha sido jurado (sin mayores atribuciones que leer algo más o menos bueno de vez en cuando y nunca en domingo) en algunos cuentos de poesía y cuento; menciona que escribir currículos nunca se le ha dado, tal vez por modestia (falsa, si me preguntan), tal vez por no tener mucho que decir de sí mismo.

20061227

Sobre el regreso a Mina con cuento inédito

Sea este el último post del año, mañana parto a Mina, pues se me informó que un endriago causa males y asola a mis conciudadanos. Dicho sea de paso, me servirá como ejercicio y estiraré mis rodillas rechinantes. Como beneficio adicional, pasaré año nuevo con mi familia, que hace mucho tiempo no se da un buen banquete con carne de endriago.

Sin embargo los dejo, desconsiderados lectores, en compañía de un cuento de reciente manufactura que tiene la cualidad adicional de ser inédito, cuyo nombre es "Que escriba o no es accesorio" y lo hice el 23 de mayo de este moribundo año, según lo revelan mis anotaciones al margen. Espero que, si no lo disfrutan, cuando menos tengan la paciencia y el temple para leerlo todo.


Que escriba o no es accesorio



Que escriba o no es accesorio, me dijo. Al principio pensé que bromeaba, así que sonreí como en complicidad, después de todo yo tampoco me acuerdo la última vez que escribí, no recuerdo si fue una carta, un cuento, una queja a la gerencia del supermercado, nada. Después, al notar su gesto de incomodidad, pensé que la broma estaba llegando lejos, y yo con mi sonrisota, ya dudando. Entonces dijo, El escritor no tiene que escribir, basta con que sea escritor, o con que piense en escribir, aunque no lo haga, basta con que se llame a sí mismo escritor. Lo dijo con la cara más adusta del mundo, supe entonces que era en serio.

Y esa sonrisa agridulce que no me esperaba y que siempre me agarra desprevenido; no sólo era en serio, realmente le afectaba. Traté de usar palabras reconfortantes, pero nunca he sido bueno en eso, mis cuentos –cuando escribía– eran más bien violentos, “llenos de la miseria humana, crudos hasta los huesos” como dijo un crítico, uno de los únicos escribió sobre mí.

Lo invité a un té, Prefiero café, contestó, café será. Me imaginé que bien valía la pena gastar un poco de dinero por una tarde de charla, además del intercambio de ideas y el despliegue de teorías. Me interesaba cómo un escritor puede serlo sin escribir.

Bueno, no sin escribir en absoluto, realmente no se puede, como no se puede ser papá sin tener hijos. Pero no debes olvidar que yo ya he escrito, lo que digo es que quien ha escrito aunque ya no lo haga sigue siendo escritor, me dijo.

Claro, eso es obvio, Twain ya no escribe –tal vez por la condición irremediable de estar muerto– y sigue siendo considerado escritor, rebatí. Pero Twain fue muy famoso en su época, aunque hubiera dejado de escribir –cuando estaba vivo, chistosito– se le hubiera seguido considerando escritor, me espetó.

Y qué me dices de Kafka, argumenté, Desconozco si Kafka se consideraba escritor a sí mismo, pero ciertamente lo fue por las generaciones posteriores, y además, Kafka y Twain sí escribían, Lee los Diarios, Qué, Lee los Diarios de Kafka para saber si se consideraba escritor o no, ¿Y tú no me puedes decir?, No, léelos, Ese no es el caso.

Ahí tienes a Rulfo, me dijo, quien sin escribir después del Llano y de Pedro Páramo siguió siendo considerado escritor, Sí, pero Rulfo es el escritor. Rulfo alcanzó el éxito en vida, contesté. ¿Y qué diferencia hay entre Rulfo y yo? preguntó, Ja ja ja ja, ¿realmente quieres que conteste esa pregunta?, No, es retórica, respondió. A lo que voy es que un escritor de nula fama puede dejar de escribir y seguir siendo considerado escritor, Sí, solté, pero cómo puede alguien dejar de escribir y seguir siendo escritor, si desde un principio no ha sido considerado como tal, y callé enseguida, pensé que lo había ofendido, a pesar de ser verdad, pero no, Lo que pasa es que confías demasiado en la crítica, regresó el estoque.

¿Y qué tiene de malo? A fin de cuentas la crítica es la que hizo la historia literaria, y hay muchos escritores que también son críticos, me defendí. La diferencia fundamental es que no faltan escritores que también se puedan llamar críticos, pero no hay críticos que también se puedan llamar escritores. Fácil salida son los juegos de palabras que suenan inteligentes, cuando en realidad sólo son un intercambio de términos, dije, a pesar de sentir que tenía razón. No lo tomes personal, dijo, y la plática volvió a su curso.

En resumen me dijo que iba a dejar de escribir, o al menos a dejar de tratar, que viniera el cuento si quería, iba a dejar la ventana abierta, pero si dejaba de considerarse escritor, el cuento por ende no llegaría, buscaría otra ventana abierta y beneficiaría sin duda a un escritor más afortunado, aunque menos digno. Lo que de mí quería era que lo siguiera considerando escritor, había tratado por más de dos meses llevar una vida escritor, pero sentía que algo le faltaba, y apenas tres días antes había caído en la cuenta de que lo que le faltaba era reconocimiento externo, que alguien más pensara que es escritor, si no el potencial cuento olería sus intenciones desde lejos y ni se acercaría.

A ver a ver, ¿cómo está eso de llevar vida de escritor? ¿a qué te refieres? interrogué, Pues a la bohemia, a la melancolía, al sentido oculto de las cosas, ¿O sea, que si no soy bohemio, triste o místico no soy escritor? rebatí, No puedes tipificar al escritor por un modelo romántico –y digo romántico en toda la extensión de la palabra–, decimonónico, anquilosado, generalizado, y totalmente un lugar común, tú, que tanto huyes del lugar común, ¡te has vuelto uno!

Mira, no me refería a eso, se defendió flemáticamente, tu sabes a lo que me refiero, he ido –como espectador y como participante– a conferencias, mesas redondas, presentaciones de libros y hasta recitales, Pero eso tampoco hace al escritor, interrumpí, Digo, he realizado las cosas que hacía cuando escribía, prosiguió, le dije Aun así, si has conducido tu vida social por “normas” sobre las cosas que un escritor debería hacer has hecho mal, ¿cómo conciliar, por ejemplo, la vida que llevó Hemingway y la que llevó Kafka? ¿Cómo pensar entonces que uno, audaz y temerario y otro, cobarde y enfermizo, son escritores? Entonces me conminó a no ser tan duro con Kafka ni con él. Cierto, concedí, Kafka no era cobarde, ni Hemingway valiente si pensamos en el fin de ambos.

Además ¿qué es eso de los cuentos voladores que entran por las ventana?, Es sólo una figura, respondió ya hostil, Que ni siquiera es original, suena a canción de los Beatles, ¿y si escribes de esto?, le dije en tono conciliatorio, escribe sobre esto de ser escritor sin escribir, No, me respondió, ya no sería escritor sin escribir, porque estaría escribiendo, ¿no? No respondí. Escribe tú, escríbelo como ensayo, o como cuento, u obra de teatro, o poema, no me importa. Y yo callado, ciertamente no me interesaba recoger historias ajenas, él podría comentar más tarde, “ese cuento se lo sugerí yo” ni quería que notara mi verdadero interés, mal disimulado.

¿Sabes? Creo que más que una vida social de escritor he llevado una vida interna, todo lo narro, relaciono personajes entre sí, busco hilos narrativos en todas las cosas, proyecto mis preocupaciones en los rostros de otras personas, todo el tiempo escribo en mi mente, observo y caracterizo el comportamiento de la gente en la calle, en el camión, y hasta hago apartes como en el teatro.¿Y no te pones calcetines en la mano e improvisas diálogos? bromeé. Entonces me aburrí, miré fijamente al señor Calcetín, y me lo quité de la mano discretamente, esperando que nadie haya notado en la oscuridad del café que platicaba con mi mano.

20061204

Donde el autor habla poco pero sacacorcho


El poema que sigue (sacacorcho), lo escribí en la oficina, en dos tiempos. Lo empecé a escribir el 2 de agosto de este año, primero hice una analogía entre la pareja y la patria, y se llamaba, ¡oh sorpresa!, Patria. Por fortuna recapacité y lo dejé pendiente. En una posterior lectura me pareció un poco malo y lo volví a dejar pendiente. A mediados de octubre cambié algunas cosas y le di otra orientación. Permaneció algo de la idea de la amada como casa, pero creo que logré quitar lo malo. Tal vez no es un poema muy bueno, tal vez pudo quedar mejor, pero me gusta pensar que no es demasiado malo, que es propositivo y que la forma evoluciona junto con el fondo. Lo que más me gusta imaginar, es que el final es hasta bueno.






sacacorcho



Erijo mi pan sustento,
mi sal y vino, mi casa,
mi habitación soleada
con cortinas de colores,
mi cama con cuatro postes,
en el hueco de tus manos.

En el hueco de tu pecho
las marchas serán constantes
y los desfiles diarios,
habrán de repartirse
despensas a cada rato,
para mi solo consumo.

Para mí solo, tus piernas,
tu mesa, mantel y platos
los pies de tus dedos flacos,
los dedos de tus uñas, diez,
la mugre que no se ve
bajo las uñas pintadas.

Bajo las uñas, violento
desligándote en el suelo,
muerdo raudo el rojo entero,
y te trabajo a destajo.
Trabazón de tus cabellos,
tirabuzón, corcholatas
sacacorchos, abrelatas,
descorchador, sacatapas.

20061123

Donde el autor expone sobre la antipoesía, la metáfora cotidiana, Nicanor Parra, el antimonio y el mole de su abuela, según un trabajo final

Ya hay algunos de mis poemas posteados, cuentos pondré cuando mi PC haya recuperado el uso de sus facultades. Ahora comparto un ensayo literario, un artículo de crítica, un trabajo final y una consideración sobre poesía; todo en uno. Se llama 'Alcaparra' y lo hice para la asignatura de Poesía Hispanoamericana del Siglo XX que impartía el Maestro José Luis Martínez Suárez. Fue entregado el 12 de julio de 2004. Lo incluyo porque a pesar de ser un trabajo 'académico' me divertí mucho haciéndolo, Agrego hasta la dedicatoria. Ahora que lo pienso hubiera sido mejor que lo nombrara 'Antiparra' o 'Antiparras'.

Alcaparra

Dedico este trabajo
a la paciencia de mis maestros,
al mérito de mis padres,
a la ayuda de mis amigos,
a las barreras de mis detractores,
al cuerpo de mis amantes,
al café de mis desvelos,
al mole de mi abuela,
al chocolate de mis gulas,
a las palomitas del cine,
a las páginas de mis libros,
a Pessoa & Cía.,
a Lakoff & Johnson,
a Lennon & McCartney,
a Tin Tán & Marcelo,
al bueno, al malo y al feo,
al género próximo
y a la diferencia específica.


Ser pendejo no mata, confunde.
Luis Chávez Fócil


Si bien es cierto que los frijoles producen gases, no menos cierto es que la metáfora no es exclusiva de la poesía. Metáforas hallamos en todos partes. En recetas de cocinas, en dichos y refranes, en la publicidad, en pasillos fríos de hospitales, en las crónicas deportivas, en los pregones, en los paréntesis mentolados, en el café temprano, en los corpiños de tierna manufactura, en las calles de Lisboa, en los rincones oscuros, en los brillantes intersticios, en los objetos pareados, en las sábanas limpias, en las malas intenciones, en los “pubis de rubio tabaco”, en los nombres del calendario, en el vientre inhóspito, en el rechinar nocturno de dientes, en el vodka de botellas azules, en el “acento inseguro de relojes”, en algunos programas televisivos, en las cortinas medio abiertas, en la luna de espejo que enmarca a una luna aún más grande, en el reporte climatológico, en el tiempo, en la nada, e incluso en las juntas de academia. Ah, y en unas piernas largas.

Del mismo modo, al no ser exclusiva, también podemos no hallarla en la poesía. Salta la liebre que nadie esperaba, o dicho con otras palabras ¿es el lenguaje poético elemento indispensable de la poesía? Y ya que estamos en la pregunta, se me ocurre otra: ¿Si un poema usa lenguaje coloquial, lo eleva (o lo degrada) al nivel del lenguaje poético? ¿Sí? ¿No? Marque con una cruz la respuesta correcta.

Ahora, me levanto de mi “escritorio”, voy a cenar, no me tardo.

Regreso con un café en la mano y con nuevos bríos.
Bueno, a lo que voy es a Nicanor Parra. Nacido en la hermana república de Chile, excelente exportadora de vinos y poetas, recuérdese a Huidobro, Pablo Neruda, Gabriela Mistral, Álvaro Henríquez, el Casillero del Diablo, el Concha y Toro, el Santa Helena, el León de Tarapacá y otros tantos vinos, (y poetas).

Nicanor Parra, quien recibió el premio Juan Rulfo de literatura iberoamericana en 1991, autor de más de una veintena de títulos de poesía y antipoesía. Ahora explica qué es la antipoesía, Dice la voz en mi mente, pero ya el lector sabe lo que es, De todos modos explica, sólo para dar apoyo teórico, Para llenar espacio, dirás, También le da carácter a tu ensayo, Bueno, a ver si sale, Si no sale, le tocamos.


¿Qué es la antipoesía?
Dices mientras anticlavas
En mi antipupila tu antipupila azul,
¿Y tú me lo antipreguntas?
Antipoesía eres antitú.


Antes de mencionar al poeta francés Henri Pichette (de quien sólo conozco el nombre) del S. XIX y su A-poèmes, y antes de dar todos los postulados teóricos y propuestas estéticas que sustentan a la Antipoesía, diré con toda simpleza, naturalidad y desfachatez que anti- viene del griego ´αvτίος ´αvτία, que es un prefijo y que indica opuesto o con propiedades contrarias. Si a esas vamos, yo me declaro antipriísta de hueso colorado, anticatólico (no antirreligioso) antibetabel y antibacterial.

Superado el difícil trance de la definiciones, se nos presenta, bueno, sólo hay uno aquí, así que se me presenta el más complicado trance, el análisis. Mientras tanto me lamento de no poder hacer un antianálisis. Mientras tanto me surge una duda, el antimonio, de símbolo Sb, cuyo número atómico es el 51 y peso atómico es 121.75 ¿A qué monio se opone si en la tabla periódica de los elementos químicos no aparece tal?

Aún con la duda, pasamos al siguiente punto, en el que trataré de resumir a Lakoff y Johnson en escasas líneas.

La metáfora es un recurso no exclusivo de la imaginación poética, por el contrario, impregna a la vida cotidiana, incluso trasciende a las palabras, la metáfora es un modo de aprehender el mundo, nuestro sistema conceptual es en gran medida metafórico. Hay tres tipos de estructuras metafóricas conceptuales, a saber: la orientacionales, tienen que ver con la orientación espacial, las ontológicas, que categorizan un fenómeno, las estructurales, en las que una actividad o una experiencia se estructura en términos de otra.

Pasado este bache teórico, a lo que te truje, Chencha. Por su parte, Nicanor Parra postula que la Antipoesía es la recuperación del habla empírica (la experiencia es también importante para Lakoff y Johnson) y que la poesía debe nutrirse de la vida cotidiana, que es, más o menos lo contrario a lo que enuncian Lakoff y Johnson, no en cuanto a los postulados teóricos, sino en términos de procedimiento. Lakoff importa la metáfora a la vida cotidiana, y Parra importa la vida cotidiana a la poesía. Un ejemplo ilustrador:


LO QUE YO NECESITO URGENTEMENTE
es una María Kodama
que se haga cargo de la biblioteca
(…)
es decir, una rubia despampanante
que no le tenga asco a la arrugas
en lo posible de primera mano
cero kilómetro para ser + preciso
(…)
¡se resolvieron todos los problemas!
el ataúd se ve color de rosa
hasta los dolores de guata
provocados x los académicos de Estocolmo
desaparecen como x encanto.

Frases como “rubia despampanante”, “mulata de fuego” (que aparece en el antipoema, aunque no la incluí en la cita) son usadas una y otra vez en el habla coloquial. “De primera mano” y “cero kilómetro” se refieren obviamente a lo nuevo, (sería más fácil hallarlas en relación a un auto) y son también frases hechas.

Ver las cosas “color de rosa” es otra referencia al habla popular. Ya ni se diga de “como x encanto”. La guata es la panza en chileno.

Para aceptar el premio arriba mencionado (acabo de usar una metáfora orientacional) en vez de un cansado discurso, Parra escribió un poemario, Mai mai peñi, que es un saludo mapuche, algo así como “hola hermano”. En él leemos:


ESPERABA ESTE PREMIO?
no
los premios son como las Dulcineas del Toboso
mientras + pensamos en ellas
+lejanas
+sordas
+enigmáticas

los premios son para los espíritus libres
y para los amigos del jurado

chanfle
no contaban con mi astucia

Si bien en los primeros versos podemos detectar ciertos rastros de la más descarada poesía, al final con la interjección favorita de Chespirito y el grito de batalla de Chapulín Colorado cierra el poema lo más popular posible.
También (of course) le ha dado por lo social:

SE RUEGA NO FUMARX
estamos x aterrizar
en
el
aeropuerto
de
Santiago de Chile
passengers are kindly requested to keep their mouth shut
thank you.

El tono imita a las instrucciones que dan las azafatas, las palabras en picada simulan el aterrizaje, la penúltima línea, en inglés, alude a la ausencia de libertad de expresión.

En este tono, en inglés, como dando instrucciones, cual si fuese la voz de un gobierno represivo tenemos:

WARNINGS
In case of fire
do not use elevators
use stairways
unless otherwise instructed

No smoking
No littering
No shitting
No radio playing
unless othewise instructed
(…)
Onward Christian Soldiers
Workers of the World unite
we have nothing to loose but our life
Glory be to the Father
& the to Son
& to the Holy Ghost
unless otherwise instructed

By the way
we also hold these truths to be self evident
that all man are created equal
that they have been endowed by their creator
with certain inalienable rights
that among these are Life
Liberty
& the pursuit of Happiness

& last but not least
that 2 + 2 makes 4
unless otherwise instructed

La primer estrofa es tomada tal cual de carteles preventivos antiincendios, al igual que otras frases, cita también la constitución de los EE.UU. y usa frases hechas en inglés, como “last but no least”, pero la inclusión del estribillo da otro sentido al antipoema, causando una fuerte crítica al sistema de gobierno americano que crea enajenación.

La poesía (léase antipoesía) de Parra es de lo material, de lo real, lo concreto, de palabras usadas comúnmente, en “ADVERTENCIA AL LECTOR” escribió:

Según los doctores de la ley este libro no debiera publicarse:
La palabra arcoiris no aparece en él en ninguna parte,
Menos aún la palabra dolor,
La palabra torcuato.
Sillas y mesas sí que figuran a granel,
¡Ataúdes! ¡útiles de escritorio!

Así se deja de lado lo conceptual, caracterizado por el arco iris, el dolor, etc. Pero lo material, lo real, si tiene cabida en Parra. Otro elemento valioso recogido por Parra del habla oral, es el aspecto fónico:

Mira viejo dehgraciao
bigoteh e cucaracha
anteh de morir teníh
quechame tu güena cacha.

Esta estrofa es del poema “EL POETA Y LA MUERTE”, la muerte borracha acude a casa del poeta para llevárselo, y él le da excusas. La muerte es caracterizada hablando siempre así.

Ahora, tratando de sacudirme el tono académico usado durante el análisis, empezamos con las conclusiones, para terminar con el trabajo.
Parra me gusta mucho. Parra es muy bueno. Me gusta la antipoesía.
Me gusta Orlando Guillén. Guillén es un antipoeta de Acayucan.
Todavía tengo hambre. Qué difícil es hablar de la poesía.
Pero más difícil hablar de la antipoesía.
Se hace lo que se puede. Pero a veces se puede muy poco.
Sólo espero obtener una buena calificación.
Las cursivas indican otra voz, o sea que mi ensayo es polifónico.
Ya acabé.


Noticia Bibliográfica:

Todas las citas de poemas son tomadas del libro Poemas para combatir la calvicie, antología poética de Nicanor Parra, compilada, prologada y anotada por Julio Ortega, publicada por el Fondo de Cultura Económica, impresa en Chile en 1995.

El prólogo de la edición de Cátedra de Poemas y antipoemas sirvió también proporcionando información sobre Nicanor Parra.

Lakoff y Johnson fueron resumidos de mis notas tomadas en clase y de las fotocopias proporcionadas en clase. La fotocopias proceden del libro Metáforas de la vida cotidiana, o en inglés Metaphors we live by.

Ensayo sobre la Lucidez (el nuevo de Saramago) por Alfaguara también fue utilizado durante el desarrollo de este ensayo, para pasar el tiempo, no para su elaboración.

Por su atención, gracias.

El armando

20061114

De cómo el autor no es agradable a los ojos de Zeus ni a los de directores generales de periódicos, con poema al final

Desde el viernes 27 de octubre me hallo incomunicado, bueno, a medias. Dicho viernes trágico la súbita suspensión de energía eléctrica por tormenta eléctrica averió mi computadora personal. Parece que Zeus no me es favorable ni le caigo bien ni nada, no les sorprenda si un día un rayo hace blanco en mi atareada cabeza. Digo incomunicado a medias pues aún cuento con computadora e internet en el trabajo. Actualmente estoy leyendo La mano de la buena fortuna, del escritor serbio Goran Petrovic, pero no he escrito nada al respecto pues la adversidad me desmoralizó.
A esto sumaré que el día de ayer, lunes 13 de noviembre, salió en Acrópolis un poema mío, sin mi nombre, por segunda vez. Lo helénico no se me da, primero me agrede Zeus y luego Acrópolis me desdeña. El primer poema en salir sin mi crédito fue “Efeméride”, aquí posteado; ahora le tocó a “Compañía”, que incluyo a continuación por los mismos motivos que puse “Efeméride”, ¡Tate, tate, folloncicos! “Compañía” es mío mío, aunque nadie quiera tomarlo. He decido dejar de colaborar, al menos por ahora, con el susodicho periódico. “Compañía” lo escribí ‘de un tirón’, como se dice, y no hallé la fecha por ningún lado, nuevamente.


Compañía

Aquí estoy, yaciente,
esperando jubiloso
el día de tu llegada,
las cortinas descorridas
los cerrojos vencidos
las luces prendidas
no hay resistencia
mas que la densidad
propia del viento,
la inercia común
de un día soleado
en esta parte del mundo
ya sea domingo o no.
Las piedras pulidas
esperan tu pisada
las ramas se extienden
para darte sombra
para alcanzarte
por ver si son brazos
con tu toque,
y las piedras manos
que sostengan tus pasos.
Ya he dispuesto la cocina
un menú soberano
y vino más aún
sin velas consabidas
sino con 100 watts
iluminando tu rostro
para adivinar cada
nuevo relieve,
luz rebotando en tu cabello.
Tengo mi agenda llena
de días para verte,
las manos repletas
de dedos para tocarte,
y la boca; ya sabrás
cuando aquí vengas
y abras la puerta
y me veas sentado
la mesa puesta
la luz prendida
el vino en la mano
y los dedos prestos
caricias congeladas
para revivirlas
cuando llegues
y te abra la puerta
y la luz puesta
y la mesa prendida
los dedos llenos
de vino y caricias
y los platos vacíos
si no te apuras
y la puerta prendida
y la mesa abierta
y la luz puesta
a descansar
pues es noche
y ya tengo otra
compañía.