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20141029
Décimas recicladas
Rompiendo de nuevo el hielo
de mis manos congeladas
la pluma paralizada
despierta, como el anhelo
de verte otra vez, mi cielo,
dormir contigo en tu cama,
de quitarte la piyama,
cobijarte con mis besos,
acariciarte los huesos,
quemar mi lengua en tu flama.
Desde tu cama a la mía
el mal de ausencia me sigue,
en mi bruma se percibe
cual grito que cada día
aumenta, y que me guía
hasta una zanja en el suelo
donde caigo, donde duelo,
y sólo tu voz soñada
surgiendo desde la nada
puede salvarme, mi cielo.
Un flagelo que me habita
y que me roba el aliento
que me nubla el pensamiento
y que mis manos agita
siento en mi pecho, chiquita,
como el día que en el marco
de la puerta de tu cuarto
te besé por vez primera,
mi corazón se acelera,
me derrito, soy un charco.
Te escribo por no pensar
que estamos lejos, mi vida,
por no dejar que, transida,
el alma en hondo pesar
se permita imaginar
cómo sería perderte,
imaginar que la muerte
es dulce si tú no estás,
imaginar que te vas
y me dejas a mi suerte.
En estos días no puedo
pensar en ti sin dolor
pues la distancia, mi amor,
me ha amarrado como puerco.
Prendido de tu recuerdo
visito de nuevo el lugar
al que me quiero mudar
y pasar mil noches tiernas:
donde se anudan tus piernas,
y a tu lado dormitar.
20090708
De lo nuevo
Calientito, recién salido del horno, les dejo este poemilla que actualiza y resume mi vida las dos últimas semanas y media:
Frío, yerto, con los ojos semicerrados
recorro los espacios entre un camión y otro
una parada, los taxis, banquetas sucias;
mi cama y el trabajo, dicotomía tonta
de los días que antes eran míos.
Camino sobre las ganas de hacer
por no dejar de hacer, las ganas de antaño,
del adolescente que soñaba y hablaba alto,
del niño que miraba antes de hablar
y entendía al mundo como es:
Un dibujo roto, deslavado,
contruido con trazos gordos
como gajos de naranja,
violento, convulsivo y palpitante.
Nunca el mismo.
Cabicerrado, hombrosbajo, paticansado,
recorro las calles como un sueño
que cobrara sustancia y caminara.
Y pienso. Desde las tinieblas pienso.
Tras la cortina de humo, atisbo al mundo,
y pienso. Con ardor en los ojos pienso.
Con calambres en las pantorrillas pienso.
Pienso en lo que no tengo y que tendré.
Pienso en la luz del futuro.
Nunca el cansancio supo tan dulce
(a excepción, claro, del ir y venir,
suave, cansancio del sexo).
Pero aun en el cansancio
soy más yo que el yo de cuatro años atrás.
Más yo que el yo que habla bajito;
que el yo que asiente y calla.
Desde las tinieblas, tras los ojos lánguidos,
entre el marasmo del calor,
la inamovilidad de los días
y la inevitabilidad de la rutina
siento.
20080124
Donde el caballero se atreve a rimar como lo hiciera Espinel, con los resultados que se verán *UPDATE*
Sí señores, señoritas, mi osadía ha sido tanta que incluso he incurrido en la rima, múltiples veces, con resultados no tan buenos, sólo digamos que no todos los poemas rimados que he escrito son sujetos viables de publicación. Uno que otro soneto podría decirse que no me causan una pena absoluta, tal vez algún día se los enseñe a alguien. De lo que me siento medianamente orgulloso, hablando de rima, es de mis décimas; éstas, cuando menos no me avergüenzan.
La décima espinela toma su nombre del poeta y vihuelista español, Vicente Espinel, y se ha cultivado con especial esmero en el son jarocho; sé zapatear, pero estoy fuera de práctica y no viene al caso.
La décima, como su nombre indica, se compone de diez versos de ocho sílabas y con estructura de rima abbaaccddc. Esto es, que el primer verso rima con el cuarto y el quinto, el segundo con el tercero, el sexto con el séptimo y el décimo, y el octavo con el noveno.
Ahora, para mis dos lectores y mis dos lectoras, unas cuantas de mis décimas, creo que no tienen nombre, y tampoco hallo la fecha, en todo caso son anteriores al año 2000.
Me es difícil quererte
en esta cruel agonía
me consumo día a día
por el mal de no tenerte
de todos los días verte
y no poderte besar.
Cuando siento tu mirar
en mis ojos siento que
me muero y yo ya no sé
cómo dejarte de amar.
Puesto que no te he hecho daño
no pido que me perdones,
y también, si no te opones
te querré todo este año
no te vas y ya te extraño
se va a ir contigo mi vida
pues mi sangre confundida
con tu risa, con tu eco
dejará en mi vida un hueco
por tu eminente partida.
Quisiera saber yo cuándo
voy a dejar de adorarte
y tan sólo a recordarte
cual sueño sutil y blando;
a dejar de estar soñando
el delirio de tenerte,
de querer pertenecerte
y no sentirme rechazado,
como objeto abandonado
o como un niño a su suerte.
No sé por qué permitiste
que anidara la esperanza
si mi pasión no te alcanza
si mi amor se te resiste
sin quererlo me perdiste
en un mundo de locura
pues si el deseo perdura
en mis sueños delirantes
serán eternos instantes
los que dure mi tortura.
UPDATE:
A petición de don polo, incluyo bonito y creativo collage de don armandís de mina aprendiendo a bailar son jarocho.
Chin chin el que se ría
20070824
Regreso
¿Ya llegaste?
¿encontraste los peces vivos?
¿y la cama tendida?
los zapatos bajo ella,
(sin polvo o con él)
todos los aparatos desconectados
(mi fantasma vagando,
flotando entre
la sala y la cocina).
¿Abriste ya la puerta?
¿te topaste con las plantas...
no obstante verdes?
y cucarachas muertas,
y hormigas regadas
en el piso de la sala
(en este estado
no puedo barrer).
¿Todavía prenden los focos?
¿las puertas rechinan?
Las llaves del gas
están cerradas.
Notarás que no hay
trastes sucios,
y que los ceniceros
están limpios,
que hay café en el bote
(espero todavía fresco).
¿Qué día es hoy
que regresas?
Todas mis libretas
están en orden
y mis poemas también
(cronológicamente)
los espejos cubiertos
(no me gusta verme así).
Si vas al baño
las cortinas limpias
te darán la bienvenida
con los jabones nuevos
y la tapa abajo
y el tubo de pasta
bien tapado
y mi rastrillo sin vellos
y la jerga extendida
y todo como te gusta.
Tu ropa doblada
junto a la mía ídem
en nuestra cajonera.
El clóset cerrado,
de caoba y cristal
que mandé a hacer
para que combinara
con tus ojos.
Si sales al patio
notarás que no hay
bolsas de basura
(las tiré antes de irme)
y en la rama grande
del fresno,
no te espantes
al verme colgado
mi cuello roto,
mi cabeza colgando,
los pies colgando,
las manos colgando,
la lengua colgando,
mi pene colgando;
¡Que bueno que regresaste,
y encontraste todo como querías!
Julio, 2002; Xalapa
20070528
En el que el autor comparte Muletas
Había dudado si compartir este poema, pues es de los más íntimos que tengo, pero he entendido que no hacerlo sería una hipocresía: si me iba a resultar tan difícil compartirlo, no debí escribirlo. Finalmente de eso se trata la escritura. Además ya salió en el periódico
Está dedicado a mi abuelo, que fue la primer pérdida sensible que sufrí. Muletas alude a la enfermedad que se lo llevó poco a poco, la diabetes. Primero le amputaron algunos dedos de los pies, por la gangrena, después un pie, el otro, una pierna, la otra. También es un canto a mi niñez, que no fue tan mala despúes de todo. La foto se las debo, aviesos lectores, pues acá en el trabajo no tengo de mi abuelo. (Actualización: va la foto)Muletas
¿Qué fue de las tardes?
las dormidas-estáticas
que pensamos, no se irían.
¿Qué fue del juguete?,
¿del correr rabioso?
¿la piedra, el palo
y la naranja verde
atravesada por una espina?,
¿el olor del azahar
sucio entre lodo y pasto?
¿Qué fue de la mecedora
en el pasillo soleado?,
¿los baños con manguera
y el agua fresca
en los pies desnudos?
¿Qué pasó con las muletas
de mi abuelo?
¿Qué fue de los teteretes
y los chinchirrines,
qué de las campamochas
de grandes ojos vigilantes?
¿Qué fue de las largas
navidades familiares?,
el árbol sepultado
entre adornos y regalos.
La mesa puesta;
¿y las muletas de mi abuelo?
¿Qué fue de su barba rasposa
y de su cabello
peinado con olorosa brillantina?
¿Qué pasó con sus
camisas blancas,
y sus ojos tras los lentes
y su olor a talco?
¿Por qué no puedo
recordar a lo que olían
sus pañuelos?
¿Qué pasó con la mesa baja
en que me subía para abrazarlo?
¿Qué fue de la guayas,
las guanábanas?
¿Qué fue de sus hombros
marchitos, pero fuertes?
¿Qué de sus manos
grandes y pecosas
y rudas, pero frágiles?
¿Qué fue de mis brazos
anudados en su cuello?
¿Qué fue de las noches frías
con chocolate y pan?
¿Qué fue de la silla
de mi abuelo?
¿Qué fue de mí y de él?
¿Es que mi niñez
se incineró en Veracruz?
¿Qué fue de sus cenizas
en Roca Partida?
¿Y las manzanas en la playa?
¿Por qué nada de esto
me pertenece ya?
¿Y por qué el niño
me parece tan lejano
como las muletas de mi abuelo?
20070525
Donde el autor comparte con sus tres lectores un poema que llena de gusto y regocijo
¿Qué noche hay en tu voz hermano verso hermana roca nieto
estrella riñón sol lago camisa hermana mía?
¿Qué gallo pluma mi canción?
¿Qué significa todo esto Jaime Labastida?
¿Gallo mi qué canción mi pluma?
Pluma mi gallo
su asco su asterisco mi boca
la galaxia girante en mi boca
Ah mi bisabuelo bis
ave que escancio
Este verso es para Rabelais
Orino al horizonte
Mi mano zopilote qué negros versos gira
Yo sé cosas del mundo que me callo
Algunos –Jota por ejemplo-
me piden versos testimoniantes
popúlicos
marxiales
profilátigos
Me piden compromiso hasta en el semen
-si hago hijos
que sean guerrilleen
(guerribles
combatientes)-
Otros
-Jota Be acaso-
exodoncian
abscesos en mis postizos dientes literarios
me insultan por no comer cavafis
tse tse éliot
o paundean en mi queso
como ratas amargas
¿Has leído a Nazim Hikmet?
¿Era Shakespeare homosexual?
O solo Dante de su beátrifico infierno
¿Sudaba pus Rimbaud
Amaru literaturizaba a sus amadas
comía caca ámese de Sade
sólo opio queda de Cocteau
de Artaud
sólo cáncer o palabra o zumbante mosco queda?
Yo sé cosas del mundo que me callo
porque no tengo pudor o porque están dichas
o porque leo pésimas traducciones de Billón y sin entonces lloro
Cuando Erasmo todo esto
me da tanto que pesar
que no me cabe en los platillos
¿me acusan porque así yo me aplatano
porque rectamente me atrinchero en este verso
porque hago gárgara con el agua de niágara
porque me asombro me atopo y me asorjuano?
Pues bien
hago todo esto
-esto se escribe con acento señores?-
y hago más mucho más cabrones literatosos
Hago cebos
para los peces del versario
Hago cardúmenes para mis cebos
Hago viceversas viceversos al cangrejo heroico
Ah y cuando homero tantas cosas
todavía tengo tiempo de reírme
sobre las declaraciones de Mr Nixon
sobre las elecciones en EU y sobre Mr McGovern
Además
:
me río tanto de mí
que hago del cuerpo sobre este verso
También esculco el almanaque
Hago el amor sombríamente con el día lunes
Mi mármol orgasmo
petrifica este versario
La verdad es que tengo tanto miedo
que mudo mi infancia
por tu risa
mis zapatos porque me abraces
mi intolerancia por tu vientre de plazuela y barrio verde
oh verde
verde
verde verde!
Tomado de Versario Pirata. Lecturas mexicanas (77) Consejo Nacional para la Cultura y
las Artes.
20061204
Donde el autor habla poco pero sacacorcho
El poema que sigue (sacacorcho), lo escribí en la oficina, en dos tiempos. Lo empecé a escribir el 2 de agosto de este año, primero hice una analogía entre la pareja y la patria, y se llamaba, ¡oh sorpresa!, Patria.
Por fortuna recapacité y lo dejé pendiente. En una posterior lectura me pareció un poco malo y lo volví a dejar pendiente. A mediados de octubre cambié algunas cosas y le di otra orientación. Permaneció algo de la idea de la amada como casa, pero creo que logré quitar lo malo. Tal vez no es un poema muy bueno, tal vez pudo quedar mejor, pero me gusta pensar que no es demasiado malo, que es propositivo y que la forma evoluciona junto con el fondo. Lo que más me gusta imaginar, es que el final es hasta bueno.sacacorcho
Erijo mi pan sustento,
mi sal y vino, mi casa,
mi habitación soleada
con cortinas de colores,
mi cama con cuatro postes,
en el hueco de tus manos.
En el hueco de tu pecho
las marchas serán constantes
y los desfiles diarios,
habrán de repartirse
despensas a cada rato,
para mi solo consumo.
Para mí solo, tus piernas,
tu mesa, mantel y platos
los pies de tus dedos flacos,
los dedos de tus uñas, diez,
la mugre que no se ve
bajo las uñas pintadas.
Bajo las uñas, violento
desligándote en el suelo,
muerdo raudo el rojo entero,
y te trabajo a destajo.
Trabazón de tus cabellos,
tirabuzón, corcholatas
sacacorchos, abrelatas,
descorchador, sacatapas.
20061114
De cómo el autor no es agradable a los ojos de Zeus ni a los de directores generales de periódicos, con poema al final
Desde el viernes 27 de octubre me hallo incomunicado, bueno, a medias. Dicho viernes trágico la súbita suspensión de energía eléctrica por tormenta eléctrica averió mi computadora personal. Parece que Zeus no me es favorable ni le caigo bien ni nada, no les sorprenda si un día un rayo hace blanco en mi atareada cabeza. Digo incomunicado a medias pues aún cuento con computadora e internet en el trabajo. Actualmente estoy leyendo La mano de la buena fortuna, del escritor serbio Goran Petrovic, pero no he escrito nada al respecto pues la adversidad me desmoralizó.A esto sumaré que el día de ayer, lunes 13 de noviembre, salió en Acrópolis un poema mío, sin mi nombre, por segunda vez. Lo helénico no se me da, primero me agrede Zeus y luego Acrópolis me desdeña. El primer poema en salir sin mi crédito fue “Efeméride”, aquí posteado; ahora le tocó a “Compañía”, que incluyo a continuación por los mismos motivos que
puse “Efeméride”, ¡Tate, tate, folloncicos! “Compañía” es mío mío, aunque nadie quiera tomarlo. He decido dejar de colaborar, al menos por ahora, con el susodicho periódico. “Compañía” lo escribí ‘de un tirón’, como se dice, y no hallé la fecha por ningún lado, nuevamente.
Compañía
Aquí estoy, yaciente,
esperando jubiloso
el día de tu llegada,
las cortinas descorridas
los cerrojos vencidos
las luces prendidas
no hay resistencia
mas que la densidad
propia del viento,
la inercia común
de un día soleado
en esta parte del mundo
ya sea domingo o no.
Las piedras pulidas
esperan tu pisada
las ramas se extienden
para darte sombra
para alcanzarte
por ver si son brazos
con tu toque,
y las piedras manos
que sostengan tus pasos.
Ya he dispuesto la cocina
un menú soberano
y vino más aún
sin velas consabidas
sino con 100 watts
iluminando tu rostro
para adivinar cada
nuevo relieve,
luz rebotando en tu cabello.
Tengo mi agenda llena
de días para verte,
las manos repletas
de dedos para tocarte,
y la boca; ya sabrás
cuando aquí vengas
y abras la puerta
y me veas sentado
la mesa puesta
la luz prendida
el vino en la mano
y los dedos prestos
caricias congeladas
para revivirlas
cuando llegues
y te abra la puerta
y la luz puesta
y la mesa prendida
los dedos llenos
de vino y caricias
y los platos vacíos
si no te apuras
y la puerta prendida
y la mesa abierta
y la luz puesta
a descansar
pues es noche
y ya tengo otra
compañía.
Compañía
Aquí estoy, yaciente,
esperando jubiloso
el día de tu llegada,
las cortinas descorridas
los cerrojos vencidos
las luces prendidas
no hay resistencia
mas que la densidad
propia del viento,
la inercia común
de un día soleado
en esta parte del mundo
ya sea domingo o no.
Las piedras pulidas
esperan tu pisada
las ramas se extienden
para darte sombra
para alcanzarte
por ver si son brazos
con tu toque,
y las piedras manos
que sostengan tus pasos.
Ya he dispuesto la cocina
un menú soberano
y vino más aún
sin velas consabidas
sino con 100 watts
iluminando tu rostro
para adivinar cada
nuevo relieve,
luz rebotando en tu cabello.
Tengo mi agenda llena
de días para verte,
las manos repletas
de dedos para tocarte,
y la boca; ya sabrás
cuando aquí vengas
y abras la puerta
y me veas sentado
la mesa puesta
la luz prendida
el vino en la mano
y los dedos prestos
caricias congeladas
para revivirlas
cuando llegues
y te abra la puerta
y la luz puesta
y la mesa prendida
los dedos llenos
de vino y caricias
y los platos vacíos
si no te apuras
y la puerta prendida
y la mesa abierta
y la luz puesta
a descansar
pues es noche
y ya tengo otra
compañía.
20061017
Donde se habla de creación y otros temas de solaz y recreo
Parte de mi intención al abrir este blog era (sigue siendo) poner algunas cosas de creación literaria. Esto en función de disponibilidad y de tiempo. Es decir, cuando no pueda escribir algo especialmente para el blog, subiré poemas o cuentos ya publicados para no dejarlo abandonado, siempre y cuando los haya. Del mismo modo, algunas entradas se publicarán en Acrópolis, un suplemento en el que colaboro. Por ahí también hay una invitación a Tráfagos, cuando sea un hecho, retomaré el tema apropiadamente. Este poema, 'Efeméride', se publicó en Acrópolis el 9 de octubre, lo escribí, al parecer, un día en que la fecha no importaba, hace aproximadamente cuatro años:
Efeméride
Celebro hoy una fecha secreta,
el descubrimiento de tus piernas,
la conquista de tus pezones almidonados,
de tu ombligo almibarado,
el día que mi voz sin rumbo
llegó al puerto de tus deseos,
y desembarcó en tu vientre inhóspito.
Llegó por fin el día celosamente
marcado en mi calendario,
el día que hallé la medida
de tu cuerpo entre mis brazos,
y la exacta consistencia
de mis labios en tu torso,
la suavidad perdida
de mis manos en tu cintura,
y la fuerza de mis dedos
hilada en tus cabellos de despertar.
El día que aprendí a respirar por dos
y caminar con cuatro piernas,
hablar con dos voces,
pero soñar por uno,
acariciarme detrás de tus orejas,
rascarme el dedo meñique
de tu mano izquierda,
y sentir tus escalofríos en mi espalda.
El día que mi saliva surcó tus parcelas,
y que el otoño de mis hojas
se detuvo a medio vuelo,
y volvieron la aves de mi voz,
que de mí una vez huyeron,
y murieron los carneros negros de mi soledad.
Un día de canela y azúcar,
de neblinas reincidentes,
de pasiones verdes e ideas azules,
de mundos ambiguos,
de libros con alas por hojas,
un día de cuervos redondos,
de recuerdos tridimensionales
y de espejos sin fondo.
Aniversario oculto de tus dedos,
de tus párpados,
de tu vértebra sacra,
y de tu santo sexo,
de tu diabólica nariz,
tus elípticos suspiros,
de las circunvoluciones de tus sueños,
de tu nuez de Eva,
de los temblores de tus manos,
de tus amígdalas,
de tu irresponsabilidad,
y tus prolongados desvelos,
de tus pasos de ballet
y tus roces incidentales.
Hoy celebro tus días de guardar
y los de salir, tus días tristes
de lluvias torrenciales,
tus días de sonrisas enharinadas,
tus días difíciles,
tus días de exámenes y de fiesta,
tus días deprimidos
apostados en el sillón,
de dolores en tu cama.
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