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20070801

En el que el autor no oye ladrar a los perros


No diré que últimamente me he dado cuenta de, es algo que ya sabía y que había presentido desde antes, incluso lo he aceptado, pero no he hablado de ello. Me refiero a que vivo en espera de algo, vivo dejando pendientes, procrastinando, como si este fuera un ensayo de la vida que tengo por delante y no mi vida en sí.

Vivo preparándome para los buenos tiempos, que no sé si han de llegar; para cuando sea grande, y tengo 28 años; esperando a la mujer ideal, y estoy solo. No estoy donde pensé que estaría a los 30, lo cual es lógico, porque, para empezar, y repitiendo lo dicho, tengo 28, pero ya me ronda la crisis de los 30...

Es evidente en lo cotidiano, por ejemplo he pospuesto varias lecturas (El hombre sin atributos, de Musil; Ulysses, de Joyce; los cuentos completos de Tario; La Ilíada -en una edición bilingüe de la UNAM, con traducción de Ruben Bonifaz Nuño-, de Homero; La montaña mágica, de Mann; Manual de pintura y caligrafía, de Saramago; El Quijote de Avellaneda; Los trabajos de Persiles y Sigismunda, Destruición de Numancia y Entremeses, de Cervantes entre otros, sólo incluyo libros que tengo, no que deseo, la lista sería larga larga), varias películas (también de mi colección, tres de Wong Kar Wai, tres de Bergman -y acaba de morir-, una de los hermanos Coen, etc.), dos tesis (para corregir), algunos e-mails (por contestar), y bueno, así se me pueden ocurrir más cosas, como tareas domésticas y ya mejor me callo, antes de enumerar las deudas, pequeñas, pero deudas.

Y la tesis, bien gracias.

No estoy deprimido, no, el panorama no es prometedor, pero me quedan dos años (año y medio) para enderezar las cosas, je je, cómo no.

No estoy viviendo mi vida y debo hacer algo al respecto; bueno sí, pero quiero más.

Esta semana tendré que ir a ver Los Simpsons, la película, para tener un boost de felicidá y perspectiva.

Creo que lo que me falta es algo que me mueva a hacer las cosas que quiero, pero que prefiero no molestarme en, que me motive a escribir poemas como el del post anterior, "Starting today", y ya tengo el ojo en alguien. Ésa sería la buena noticia, ya hace casi dos años que dejé de fumar, es noticia vieja y ya no me parece válido colgarme de ella para mostrar que a mí también me pasan cosas buenas.

Mientras, a mis amables tres (tal vez cuatro) lectores, los dejo con un chiste gringo:

20070621

De los pesares que conllevan dichas


LonooolLumbalgia, lumbago,
low back pain, dolor en la región lumbar. Desde el viernes a la fecha. Reposo. Inyecciones de ketorolaco. Dos días sin ir al trabajo. Ayer me fui temprano. Si me hubieran dado a escoger, el ganador sería el trabajo. Así de grande es (era) el dolor. La molestia supera al dolor. No poder levantarse, estar acostado todo día y con dolores al cambiar de posición. El trabajo al menos lo padezco (sí) durante ocho horas sólo(!).

Encima de todo, no hay cable en mi casa desde hace casi dos semanas. Me he perdido mis series, tuve que bajar de internet las favoritas, Nip/Tuck, Heroes y 24. Pero las demás las doy por perdidas. Casi sin internet, porque eso de estar sentado frente a la computadora hasta altas horas de la noche es muy difícil cuando te provoca dolor. Para bajar las series no hizo falta que estuviera sentadote, y para verlas menos, fue desde mi cama.
Así que sin trabajo, sin poder salir, sin televisión decente y sin internet (casi), no me quedó de otra que sacrificarme y leer, leer, leer.

La crisis me sobrevino el domingo en la noche, el lunes tardé media hora en ir de la cama al baño. Supe que faltaría al trabajo.

Entre lunes y martes leí tres libros, Los hijos de Húrin, de J.R.R. Tolkien, editado por su hijo, Christopher (de nuevo sólo la edición, en realidad es la historia de Túrin Turambar que viene en los Cuentos Inconclusos con algunas adiciones de otras versiones más cortas); Estación Tula y Duelo por Miguel Pruneda, ambas novelas de David Toscana. Además, algunas historias sueltas de El Silmarillion (la de Beren y Lúthien es mi favorita) y de los Cuentos Inconclusos y capítulo y medio del Ulises, que empecé a leer el sábado, sí, era 16 de junio.

Ayer leí medio Lontananza, de Toscana, y a ver qué leo hoy. Necesito que me dé una enfermedad larga larga (pero no muy mala) a ver si me pongo a escribir en serio, o de perdida hacer la tesis.

La literatura ha sido buena conmigo, yo he sido malo, lo que me recuerda un poema de Nicanor Parra, sea:

La Poesía Terminó Conmigo

Yo no digo que ponga fin a nada
no me hago ilusiones al respecto
yo quería seguir poetizando
pero se terminó la inspiración.
La poesía se ha portado bien
yo me he portado horriblemente mal.

Qué gano con decir
yo me he portado bien
la poesía se ha portado mal
cuando saben que yo soy el culpable.

¡Está bien que me pase por imbécil!

La poesía se ha portado bien
yo me he portado horriblemente mal
la poesía terminó conmigo.


(Tomado de los poetaspuntocom)

20061123

Donde el autor expone sobre la antipoesía, la metáfora cotidiana, Nicanor Parra, el antimonio y el mole de su abuela, según un trabajo final

Ya hay algunos de mis poemas posteados, cuentos pondré cuando mi PC haya recuperado el uso de sus facultades. Ahora comparto un ensayo literario, un artículo de crítica, un trabajo final y una consideración sobre poesía; todo en uno. Se llama 'Alcaparra' y lo hice para la asignatura de Poesía Hispanoamericana del Siglo XX que impartía el Maestro José Luis Martínez Suárez. Fue entregado el 12 de julio de 2004. Lo incluyo porque a pesar de ser un trabajo 'académico' me divertí mucho haciéndolo, Agrego hasta la dedicatoria. Ahora que lo pienso hubiera sido mejor que lo nombrara 'Antiparra' o 'Antiparras'.

Alcaparra

Dedico este trabajo
a la paciencia de mis maestros,
al mérito de mis padres,
a la ayuda de mis amigos,
a las barreras de mis detractores,
al cuerpo de mis amantes,
al café de mis desvelos,
al mole de mi abuela,
al chocolate de mis gulas,
a las palomitas del cine,
a las páginas de mis libros,
a Pessoa & Cía.,
a Lakoff & Johnson,
a Lennon & McCartney,
a Tin Tán & Marcelo,
al bueno, al malo y al feo,
al género próximo
y a la diferencia específica.


Ser pendejo no mata, confunde.
Luis Chávez Fócil


Si bien es cierto que los frijoles producen gases, no menos cierto es que la metáfora no es exclusiva de la poesía. Metáforas hallamos en todos partes. En recetas de cocinas, en dichos y refranes, en la publicidad, en pasillos fríos de hospitales, en las crónicas deportivas, en los pregones, en los paréntesis mentolados, en el café temprano, en los corpiños de tierna manufactura, en las calles de Lisboa, en los rincones oscuros, en los brillantes intersticios, en los objetos pareados, en las sábanas limpias, en las malas intenciones, en los “pubis de rubio tabaco”, en los nombres del calendario, en el vientre inhóspito, en el rechinar nocturno de dientes, en el vodka de botellas azules, en el “acento inseguro de relojes”, en algunos programas televisivos, en las cortinas medio abiertas, en la luna de espejo que enmarca a una luna aún más grande, en el reporte climatológico, en el tiempo, en la nada, e incluso en las juntas de academia. Ah, y en unas piernas largas.

Del mismo modo, al no ser exclusiva, también podemos no hallarla en la poesía. Salta la liebre que nadie esperaba, o dicho con otras palabras ¿es el lenguaje poético elemento indispensable de la poesía? Y ya que estamos en la pregunta, se me ocurre otra: ¿Si un poema usa lenguaje coloquial, lo eleva (o lo degrada) al nivel del lenguaje poético? ¿Sí? ¿No? Marque con una cruz la respuesta correcta.

Ahora, me levanto de mi “escritorio”, voy a cenar, no me tardo.

Regreso con un café en la mano y con nuevos bríos.
Bueno, a lo que voy es a Nicanor Parra. Nacido en la hermana república de Chile, excelente exportadora de vinos y poetas, recuérdese a Huidobro, Pablo Neruda, Gabriela Mistral, Álvaro Henríquez, el Casillero del Diablo, el Concha y Toro, el Santa Helena, el León de Tarapacá y otros tantos vinos, (y poetas).

Nicanor Parra, quien recibió el premio Juan Rulfo de literatura iberoamericana en 1991, autor de más de una veintena de títulos de poesía y antipoesía. Ahora explica qué es la antipoesía, Dice la voz en mi mente, pero ya el lector sabe lo que es, De todos modos explica, sólo para dar apoyo teórico, Para llenar espacio, dirás, También le da carácter a tu ensayo, Bueno, a ver si sale, Si no sale, le tocamos.


¿Qué es la antipoesía?
Dices mientras anticlavas
En mi antipupila tu antipupila azul,
¿Y tú me lo antipreguntas?
Antipoesía eres antitú.


Antes de mencionar al poeta francés Henri Pichette (de quien sólo conozco el nombre) del S. XIX y su A-poèmes, y antes de dar todos los postulados teóricos y propuestas estéticas que sustentan a la Antipoesía, diré con toda simpleza, naturalidad y desfachatez que anti- viene del griego ´αvτίος ´αvτία, que es un prefijo y que indica opuesto o con propiedades contrarias. Si a esas vamos, yo me declaro antipriísta de hueso colorado, anticatólico (no antirreligioso) antibetabel y antibacterial.

Superado el difícil trance de la definiciones, se nos presenta, bueno, sólo hay uno aquí, así que se me presenta el más complicado trance, el análisis. Mientras tanto me lamento de no poder hacer un antianálisis. Mientras tanto me surge una duda, el antimonio, de símbolo Sb, cuyo número atómico es el 51 y peso atómico es 121.75 ¿A qué monio se opone si en la tabla periódica de los elementos químicos no aparece tal?

Aún con la duda, pasamos al siguiente punto, en el que trataré de resumir a Lakoff y Johnson en escasas líneas.

La metáfora es un recurso no exclusivo de la imaginación poética, por el contrario, impregna a la vida cotidiana, incluso trasciende a las palabras, la metáfora es un modo de aprehender el mundo, nuestro sistema conceptual es en gran medida metafórico. Hay tres tipos de estructuras metafóricas conceptuales, a saber: la orientacionales, tienen que ver con la orientación espacial, las ontológicas, que categorizan un fenómeno, las estructurales, en las que una actividad o una experiencia se estructura en términos de otra.

Pasado este bache teórico, a lo que te truje, Chencha. Por su parte, Nicanor Parra postula que la Antipoesía es la recuperación del habla empírica (la experiencia es también importante para Lakoff y Johnson) y que la poesía debe nutrirse de la vida cotidiana, que es, más o menos lo contrario a lo que enuncian Lakoff y Johnson, no en cuanto a los postulados teóricos, sino en términos de procedimiento. Lakoff importa la metáfora a la vida cotidiana, y Parra importa la vida cotidiana a la poesía. Un ejemplo ilustrador:


LO QUE YO NECESITO URGENTEMENTE
es una María Kodama
que se haga cargo de la biblioteca
(…)
es decir, una rubia despampanante
que no le tenga asco a la arrugas
en lo posible de primera mano
cero kilómetro para ser + preciso
(…)
¡se resolvieron todos los problemas!
el ataúd se ve color de rosa
hasta los dolores de guata
provocados x los académicos de Estocolmo
desaparecen como x encanto.

Frases como “rubia despampanante”, “mulata de fuego” (que aparece en el antipoema, aunque no la incluí en la cita) son usadas una y otra vez en el habla coloquial. “De primera mano” y “cero kilómetro” se refieren obviamente a lo nuevo, (sería más fácil hallarlas en relación a un auto) y son también frases hechas.

Ver las cosas “color de rosa” es otra referencia al habla popular. Ya ni se diga de “como x encanto”. La guata es la panza en chileno.

Para aceptar el premio arriba mencionado (acabo de usar una metáfora orientacional) en vez de un cansado discurso, Parra escribió un poemario, Mai mai peñi, que es un saludo mapuche, algo así como “hola hermano”. En él leemos:


ESPERABA ESTE PREMIO?
no
los premios son como las Dulcineas del Toboso
mientras + pensamos en ellas
+lejanas
+sordas
+enigmáticas

los premios son para los espíritus libres
y para los amigos del jurado

chanfle
no contaban con mi astucia

Si bien en los primeros versos podemos detectar ciertos rastros de la más descarada poesía, al final con la interjección favorita de Chespirito y el grito de batalla de Chapulín Colorado cierra el poema lo más popular posible.
También (of course) le ha dado por lo social:

SE RUEGA NO FUMARX
estamos x aterrizar
en
el
aeropuerto
de
Santiago de Chile
passengers are kindly requested to keep their mouth shut
thank you.

El tono imita a las instrucciones que dan las azafatas, las palabras en picada simulan el aterrizaje, la penúltima línea, en inglés, alude a la ausencia de libertad de expresión.

En este tono, en inglés, como dando instrucciones, cual si fuese la voz de un gobierno represivo tenemos:

WARNINGS
In case of fire
do not use elevators
use stairways
unless otherwise instructed

No smoking
No littering
No shitting
No radio playing
unless othewise instructed
(…)
Onward Christian Soldiers
Workers of the World unite
we have nothing to loose but our life
Glory be to the Father
& the to Son
& to the Holy Ghost
unless otherwise instructed

By the way
we also hold these truths to be self evident
that all man are created equal
that they have been endowed by their creator
with certain inalienable rights
that among these are Life
Liberty
& the pursuit of Happiness

& last but not least
that 2 + 2 makes 4
unless otherwise instructed

La primer estrofa es tomada tal cual de carteles preventivos antiincendios, al igual que otras frases, cita también la constitución de los EE.UU. y usa frases hechas en inglés, como “last but no least”, pero la inclusión del estribillo da otro sentido al antipoema, causando una fuerte crítica al sistema de gobierno americano que crea enajenación.

La poesía (léase antipoesía) de Parra es de lo material, de lo real, lo concreto, de palabras usadas comúnmente, en “ADVERTENCIA AL LECTOR” escribió:

Según los doctores de la ley este libro no debiera publicarse:
La palabra arcoiris no aparece en él en ninguna parte,
Menos aún la palabra dolor,
La palabra torcuato.
Sillas y mesas sí que figuran a granel,
¡Ataúdes! ¡útiles de escritorio!

Así se deja de lado lo conceptual, caracterizado por el arco iris, el dolor, etc. Pero lo material, lo real, si tiene cabida en Parra. Otro elemento valioso recogido por Parra del habla oral, es el aspecto fónico:

Mira viejo dehgraciao
bigoteh e cucaracha
anteh de morir teníh
quechame tu güena cacha.

Esta estrofa es del poema “EL POETA Y LA MUERTE”, la muerte borracha acude a casa del poeta para llevárselo, y él le da excusas. La muerte es caracterizada hablando siempre así.

Ahora, tratando de sacudirme el tono académico usado durante el análisis, empezamos con las conclusiones, para terminar con el trabajo.
Parra me gusta mucho. Parra es muy bueno. Me gusta la antipoesía.
Me gusta Orlando Guillén. Guillén es un antipoeta de Acayucan.
Todavía tengo hambre. Qué difícil es hablar de la poesía.
Pero más difícil hablar de la antipoesía.
Se hace lo que se puede. Pero a veces se puede muy poco.
Sólo espero obtener una buena calificación.
Las cursivas indican otra voz, o sea que mi ensayo es polifónico.
Ya acabé.


Noticia Bibliográfica:

Todas las citas de poemas son tomadas del libro Poemas para combatir la calvicie, antología poética de Nicanor Parra, compilada, prologada y anotada por Julio Ortega, publicada por el Fondo de Cultura Económica, impresa en Chile en 1995.

El prólogo de la edición de Cátedra de Poemas y antipoemas sirvió también proporcionando información sobre Nicanor Parra.

Lakoff y Johnson fueron resumidos de mis notas tomadas en clase y de las fotocopias proporcionadas en clase. La fotocopias proceden del libro Metáforas de la vida cotidiana, o en inglés Metaphors we live by.

Ensayo sobre la Lucidez (el nuevo de Saramago) por Alfaguara también fue utilizado durante el desarrollo de este ensayo, para pasar el tiempo, no para su elaboración.

Por su atención, gracias.

El armando

20061020

Donde se explican las razones que llevaron al autor a decir que la literatura es la luz del mundo


Esta vez no fueron mis lecturas lo que me llevó a una reflexión, sino la ausencia de ellas. Ayer al regresar del trabajo me topé con la novedad de que no había luz, no por falta de pago sino porque un aguzado conductor derribó un poste al echarse de reversa, su sutileza al manejar dejó varias cuadras sin servicio eléctrico. El susodicho derribo ocurrió después de las 16:00 h según la versión de mi abuela. Hoy en la mañana todavía no había energía.

Así que les platico esto desde la oficina, aclaro que no dejé de hacer nada por ponerme a escribir, mis deberes están al día y me encuentro en un rato libre. -¿Y qué tiene que ver con la literatura?- te preguntarás, avezado lector, allá voy.

Pues que todas las noches procuro leer antes de dormirme. Aun ayer lo intenté, pero la luz danzante de las velas sobre las letras casi me marea. Eso me hizo pensar en los siglos y siglos anteriores al uso de la electricidad. Pensé en los amanuenses, en monasterios, bibliotecas, en escritores, en los simples lectores... pero eso no es de lo que quiero escribir.

La noche es mi hora favorita de lectura, junto con las luminosas mañanas de fin de semana. Confieso que me he vuelto a otros placeres fáciles: la contemplación de la televisión (¡déjame en paz maldita!, ¡déjame vivir!), el tecleo frenético en la computadora :-) ;-) :-( . Mi acuerdo con los libros tal vez se deba en parte al sentimiento de culpa, no he dejado de leer, pero leo un poco menos que antes, a mi favor diré que leo todo en día en el trabajo, además de pasar un buen rato mirando la pantalla de la PC; al llegar a mi casa si leo en seguida me arden un poco los ojos y a veces siento como si hubiera hecho bizcos más de lo aconsejable, por no mencionar el dolor de cabeza.

Como sea, anoche pensé en esto y más, pensé en cómo la literatura precisa de la luz, como el mundo de la primera. Recordé los periodos en que he vivido solo y cómo disfrutaba leer. Leía, por ejemplo, bajo el sol hasta que aguantara, leía en la azotea, leía de cabeza, entre almohadas, con música, en silencio, en voz alta. Una vez leí desde que amaneció hasta entrada la madrugada, con breves pausas insoslayables...

Desde el último post han quedado atrás Dos Cartas de Mrozek y Congreso de Literatura de César Aira, estoy en la mitad de El viento ligero en Parma, de Enrique Vila-Matas, el que no pude leer anoche. A Vila-Matas le ocurren coincidencias asombrosas en su relación con la literatura, cierto es que dichas coincidencias pueden no ser tal, pueden ser artificio o incluso simple asociación de ideas, misma que se vería potenciada por la enorme cantidad de libros y autores que ha leído el escritor, pero prefiero pensar es el azar u otra fuerza que propicia estas relaciones, es que verán, a mí me pasa lo mismo, aunque sólo cuando leo a Vila-Matas.

Por ejemplo el otro día me compré Lejos de Veracruz, de él, Fantasmas y Las curas milagrosas del doctor Aira, del argentino César Aira, entre otros (los otros son Lontananza de David Toscana y una antología breve de Francisco Tario). El protagonista de Lejos de Veracruz recibe un premio en México a nombre de su hermano muerto y aprovecha para pasar unos días con Sergio Pitol. Sergio (en el plano real, fuera del libro) acababa de ser premiado con el Cervantes, días después en un café, una amiga me informó que vendrían Tabucchi, Vila-Matas, Villoro y Glantz a Xalapa, para estar en un homenaje a Sergio, a quien nos encontramos esa noche en el café.

Tabucchi no pudo venir porque se lo prohibió su médico, pero los demás se quedaron unos días más para la Feria Internacional del Libro Universitario (FILU), que este año estuvo dedicada a Sergio. Pensé que era una buena ocasión para comprar Bartleby y compañía, que hacía rato tenía ganas de leer (Bartleby es una mezcla de géneros, “un tapiz que se dispara en muchas direcciones”, en palabras de su autor: "Marcelo, un oficinista, consigue la baja temporal en el trabajo para poder escribir entre el 8 de de julio y el 11 de agosto -el tiempo en que se desarrolla la anécdota- un diario que es, al mismo tiempo, un cuaderno de notas a pie de página que comentan un texto invisible, un cuaderno del que Marcelo espera que demuestre con creces su amplia solvencia como rastreador de bartlebys. Bartleby es el nombre que el narrador roba al célebre personaje de Melville para 'bautizar a esos seres en los que habita una profunda negación del mundo'". La invención del personaje es novelesca, pero presenta los datos de manera documental y ensayística, mi generación se llama Preferiría no hacerlo, porque somos un montón de bartlebys, a juicio de varios de nuestros maestros

Así se lo hice saber a Vila-Matas y en la dedicatoria del libro puso: “Para Armando Preciado, que preferiría no hacerlo, con un abrazo de...”. Un poco antes de la FILU había comprado La educación del estoico del barón de Teive (un heterónimo de Pessoa) y La vida difícil de Slawomir Mrozek (otra vez). Durante la FILU Villoro presentó su nuevo libro Funerales preventivos: Fábulas y retratos, con textos suyos e ilustraciones de Rogelio Naranjo, el monero, y habló de Mrozek.

Al leer Bartleby hallé varios autores de los que había leído algo hacía poco, entre ellos el barón de Teive y su Educación del estoico, que empecé a leer tan pronto pasé del punto final de Bartleby. Ahora, como ya dije, estoy leyendo El viento ligero en Parma, que es una colección de ensayitos, conferencias, reflexiones y en general textos sueltos de Vila-Matas. En una conferencia “Mastroianni-sur-Mer”, habla de Sostiene Pereira de Tabucchi y la versión cinematográfica, hace poco corregí una novela en la que la mayor parte de la acción transcurre en el Portugal de Sostiene Pereira, aunque la temática no tiene nada que ver.

Hace unos días fui maestro de ceremonias en la presentación de un texto producto de la oficina en que trabajo, el maestro de siempre tuvo un inconveniente y yo no lo tuve. Hoy en la mañana en el camión me desquité de lo que no pude leer anoche con un texto de dos páginas y media: “Sobre la angustia de hablar en público”... Hace un momento en la conferencia “Un tapiz que se dispara en muchas direcciones” leí sobre una sugerencia que le hizo Aira a Vila-Matas, para hacer un libro que debería tratar sobre los que quisieron ser bartlebys y terminaron escribiendo mucho, cuya fórmula sería “había preferido no hacerlo”.

Yo debí poner un punto final a este post varias líneas atrás, pero no he sabido cómo y se ha hecho innecesariamente largo y me he distraído de lo que sería una docta disertación sobre cómo la literatura ha sido luz para los pasos de la humanidad, ensimismada en su propia noche, en su oscuridad, en su miopía de camioneta en reversa, pero ya será en otra ocasión.

20061006

De cómo la voluntad no es suficiente la mayoría de las ocasiones


Actualmente estoy leyendo Dos cartas, una recopilación de varios relatos del escritor polaco Sławomir Mrożek, entre otros libros. En el cuento "Moniza Clavier" el narrador dice que no habla inglés, pero cuando es imperativo comunicarse, hace un esfuerzo.
Entonces relata una anécdota sobre otro esfuerzo que hizo, tan grande como se lo permitieron sus fuerzas, y se soltó cantando O Sole mio con una voz inopinada, profunda, espléndida, vibrante -según palabras del traductor-, a pesar de no saber cantar. Continúa... una vez realizado el esfuerzo habla un inglés fluido, a más de elegante. Pero el cuento no se centra en esto ni se narran otras proezas de la voluntad del narrador, los eventos se siguen desarrollando y el esfuerzo pasa inadvertido y no merece siquiera otra mención. Y bueno, con esto me acordé de mi infancia, no de toda, sólo de aquellos momentos en los que pensaba que si me concentraba lo suficiente podía lograr algo fuera de lo normal, el dominio de la mente sobre la materia. Veía fijamente un vaso de agua, por decir algo, y lo empujaba con las fuerzas del pensamiento; sólo que el vaso no se daba por enterado, ni un temblor. O trataba de hacer flotar una piedra: nada.
Antes que se inventaran los celulares, cuando mi mamá salía sin mí y se me antojaba algo, pensaba 'muy fuerte' en eso, a ver si lo pensado podía de alguna forma llegar hasta mi madre e iluminarla "le voy a llevar un chocolate a mi hijo". También pretendía adivinar la carta de arriba de un mazo, no recuerdo si alguna vez acerté. En cambio desarrollé un juego con mi hermana en que ella sostenía una carta sin que yo viera cuál era, y mediante preguntas (¿es roja? ¿es de corazones? ¿es un ocho?) deducía poco a poco la carta. El color era lo fácil, rojo o negro; del palo sólo había cuatro opciones; lo más difícil era el número o figura.
Ya un poco más grande y con influencias televisivas otros eran mis anhelos: el dominio de la mente sobre el cuerpo. Intentaba, obviamente sin éxito, levantarme algunos centímetros del suelo, ya no volar ni saltar muy alto, flotar unos pocos milímetros hubiera sido suficiente. Aquí resistiré la digresión que me tienta, no hablaré de David Blaine, no.
También trataba de juntar energía en mis dedos, canalizándola del resto del cuerpo y emitir algún rayo, ya no mortífero o destructor; para leer de noche hubiera más que útil. Todavía más grande (aún lo hago a veces) probaba quitarme el dolor de cabeza con las manos, no como imposición de las mismas, sino que agarraba el dolor, imaginariamente, y lo arrancaba de mí, incluso llegué a hacer el ademán de tirarlo al bote de basura. Esto ha sido lo único que he conquistado a fuerza de voluntad, aunque concedo que pudo ser mera sugestión o tal vez el dolor se pasaba solo después de un rato.
Como sea, casi nunca basta desear algo intensamente para obtenerlo, yo por ejemplo, este fin de semana voy a revisar en casa un texto (para quien no me conozca: soy corrector de estilo) para entrega urgente el lunes. Jamás había tenido que hacerlo, y espero no verme en la misma situación. En mi casa me resulta difícil concentrarme, tengo tantos pendientes y tanto en qué distraerme, que es raro verme más de veinte minutos seguidos leyendo y anotando. Baste un botón: ahora mismo me dedico a escribir, mientras el documento abierto espera y espera. Deseo adelantar, terminarlo lo más pronto posible para dedicarme a lo mío y hacer lo que tenía planeado para sábado y domingo. En vez de eso terminaré este post y regresaré a las fotocopias.
El título reza 'la mayoría de las ocasiones', es que no quise sonar pesimista y poner un terminante 'nunca'. A riesgo de sonar cursi: todavía tenemos los sueños. Yo he soñado lo que me propongo, no siempre, pero lo he hecho, y sí, requiere un gran esfuerzo. Pero la literatura es mejor.